45 años del Rosariazo: La necesaria memoria de una gesta colectiva

 

Hoy más que nunca, en tiempos de cinismo y de desconfianza hacia la política, es preciso recordar los acontecimientos que tuvieron lugar entre los convulsionados meses de mayo y septiembre de 1969 en nuestro país, en los que se vivía la férrea dictadura del general Onganía. Su gobierno intentaba contener la resistencia y la movilización social prohibiendo la actividad de partidos, sindicatos, instituciones parlamentarias y agrupaciones estudiantiles, reprimiendo con mano dura toda expresión opositora.

 

La falta de participación, la violencia institucional y el creciente descontento, agravados por la crisis económica y el desempleo, desembocó en uno de los más significativos movimientos sociales de la historia argentina que tuvo como uno de sus epicentros la ciudad de Rosario y que es hoy conocido como el “Rosariazo”.

 

El 17 de mayo, en repudio al asesinato a manos de la policía del estudiante Juan José Cabral durante una manifestación en Corrientes, se concentra una movilización frente al comedor universitario que se encontraba en Corrientes y Córdoba. Como consecuencia de la violenta represión policial desplegada por las calles céntricas de la ciudad, cae abatido de un disparo otro estudiante, Adolfo Bello, de 22 años. Días después se organiza una nueva marcha para homenajear a los militantes asesinados, donde la embestida de la policía le cuesta la vida a un obrero metalúrgico, Luis Norberto Blanco, de 15 años, y tras ésto, el gobierno decreta la intervención del Ejército que busca retomar el control de la ciudad. A pesar de la represión posterior, se suceden paros, protestas y marchas como preludio al llamado “Segundo Rosariazo”.

 

El clima de tensión, abrevado por la intervención de la Unión Ferroviaria, la persecución de dirigentes, la reducción de sueldos y la anulación de los convenios colectivos de trabajo, sumado a la realización de nuevas movilizaciones y huelgas en la ciudad y la región, preanuncia un nuevo estallido: el 16 de septiembre, la CGT convoca a un paro que recibe el apoyo de los estudiantes y la mayoría de los partidos políticos. Las columnas de manifestantes se enfrentan a las fuerzas de seguridad, convirtiendo el centro en una verdadera batalla campal a la que se sumaban los vecinos de distintos barrios. Las imágenes en blanco y negro de las prensa remiten a las emblemáticas del Mayo Francés. Durante dos días continúa la resistencia social a la violenta represión que comanda el Ejército que termina con dos muertos, numerosos heridos y centenares de detenidos.

 

Si bien hoy se conmemoran los 45 años transcurridos del Rosariazo, aún queda mucho por hacer en el trabajo sobre la memoria de lo sucedido en esos meses de 1969. Sobre todo es indispensable reivindicar la gesta colectiva de resistencia a la Dictadura Militar que prohibía toda participación política, como así también la unión y el compromiso del movimiento sindical y estudiantil en la defensa de los derechos de obreros y estudiantes, con la convicción de que la política es el camino para la transformación de la sociedad y la mejora de la calidad de vida de todos y todas.

 

 (*) Diputada provincial Partido SI, Frente Progresista Cívico y Social.

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