Durante el Seminario “El pensamiento latinoamericano en ciencia y tecnología”, el subsecretario de Estudios y Prospectiva del ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Jorge Robbio, declaró que “Argentina es el segundo país de Latinoamérica en inversión en innovación para la producción”.
El funcionario hizo estas declaraciones al participar del Seminario del Programa de Estudios sobre el Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Desarrollo (PLACTED), desarrollado el viernes 28 de agosto en el Espacio Cultural de la UNR en la primera ponencia junto a su rector, Héctor Floriani.
Robbio señaló que “luego de un trabajo muy arduo de tres años, esta semana hemos presentado los datos obtenidos de un relevamiento del gasto en investigación y desarrollo del sector empresario argentino que antes se estimaba por métodos indirectos arrojando datos menos confiables”.
El subsecretario de Estudios y Prospectiva analizó que “hoy tenemos buena información en base a un panel de mil empresas, que nos muestra que estábamos subestimando con la anterior metodología el nivel del gasto que se realiza en el país, que ha aumentado en los últimos años”.
En esa línea, “la estimación de los gastos de ese panel es de unos 5 mil millones de pesos anuales, algo así como la cuarta parte del gasto total que se hace en el país. Esto -continuó- nos coloca en los números más elevados de la región, y en el contexto latinoamericano por ahora solo nos supera Brasil”.
A su vez, consideró que “lo positivo que muestra esta generación de estadísticas para el país es que si uno miraba encuestas de la década del noventa, la forma de modernizar una empresa era comprando algún equipo diseñado y producido en el extranjero. Las empresas hacían muy poca investigación y desarrollo, muy poca generación de conocimiento interno para la resolución de problemas tecnológicos”.
En cambio, “lo que vemos hoy es que las firmas en los últimos años han modificado el balance, sigue siendo importante la incorporación de maquinaria que viene desde afuera, pero aumentó fuertemente la inversión en innovación y desarrollo sobre todo en las grandes industrias como la farmacéutica”, subrayó Robbio.
Y concluyó: “Vemos el impacto social de estos números cuando notamos que las empresas que gastan más en investigación y desarrollo tratan mejor a su personal, tienen mejores condiciones de trabajo y salarios más altos, se preocupan en retener al trabajador y se preocupan por la capacitación”.