La megaminera destruyó un inmenso ambiente periglacial y está afectando un arroyo y un río con agua ácida.
Luego de los sucesivos derrames de cianuro y otros metales pesados en la mina Veladero, documentos de la propia minera Barrick Gold muestran un nuevo caso de daño ambiental en la provincia de San Juan, en el proyecto Pascua Lama. Su explotación está frenada por la Justicia chilena por dañar dos glaciares, pero aún así provocó estragos.
Pascua Lama es un proyecto binacional montado entre la región chilena de Atacama (Pascua) y el departamento sanjuanino de Iglesia (Lama). Iba a ser el mayor proyecto minero del país, pero se frenó en Chile cuando la Justicia constató, entre otras cosas, la presencia de una capa de partículas sobre los glaciares Toro 1 y Esperanza.
Una parte del proyecto contemplaba la construcción de una cinta transportadora para trasladar mineral desde Pascua hasta Lama. La idea era que 45 mil toneladas de roca por día fuesen trituradas en una planta en Chile y procesadas en Argentina. Para ello, Barrick Gold construyó un túnel de unos 4 kilómetros con un diámetro de 6,5 metros de alto por 5,5 metros de ancho, en el que entra una topadora D8.
El problema es que prácticamente todo el proyecto, de acuerdo con los documentos de la propia Barrick Gold, está ubicado en un gran ambiente periglacial, protegido por la ley de glaciares y se trata de una zona altamente inestable. Por eso, cuando abrieron el túnel, empezaron a drenar desde las paredes entre 32 y 170 litros de agua por segundo.
La mina Veladero está autorizada a consumir 110 litros de agua por segundo y el proyecto Gualcamayo, 40 litros por segundo. Hoy, en Barrick Gold, creen que la cantidad de agua que fluye por las paredes del túnel es de entre 60 y 70 litros por segundo, en promedio. Como este flujo de agua tiene un grado de acidez 3, provocó destrozos en la zona, que constan en una serie de informes de Barrick Gold y la consultora Knight Piésold.
“Los análisis de vegetación en las vegas localizadas en el río de Las Taguas evidencian una intoxicación con metales en las vegas”, escribió Knight Piésold en uno de los informes. ¿A qué metales se refiere? “Cobre, hierro, manganeso, molibdeno y zinc”. De acuerdo con el documento, la vegetación presenta “concentraciones tóxicas muy elevadas”, lo que “genera efectos fisiológicos letales en las plantas”.
En el agua, Knight Piésold observó “una acidificación que se traduce en un aumento en la disponibilidad de algunos metales, tales como el Mn, Zn, Cu, Fe y Al”, que “se encuentran disponibles para ser absorbidos por las plantas”. Y aclaró que el impacto “es de intensidad alta”, pero que “su extensión es parcial”.
En cuanto al suelo, la consultora evaluó que “el pH ácido afecta negativamente el desarrollo de la vegetación”. En resumen, Knight Piésold cree que todos los efectos son “mitigables”, y que en el agua y el suelo las consecuencias negativas son “moderadas”, mientras que en la flora son “severas”. En cambio, en la fauna halló efectos “poco significativos”.
Para paliar esta situación, el gobierno de San Juan obligó a la empresa a hacer unas piletas para tratar el agua y mejorar su calidad antes de descargarla al medioambiente. Todo el flujo de agua lodosa fue canalizado en la punta del túnel, desde donde es conducido a las piletas para que decanten el barro y los metales pesados que arrastra de la montaña, y el líquido sea a su vez dirigido a través de un canal de desagüe al río Las Taguas.
Barrick Gold viene echando a diario una gran cantidad de cal para graduar el pH y llevarlo de 3 a lo más próximo a 7, el número recomendado para el consumo humano. Pero por ahora, esto no tiene una solución definitiva. ¿Qué podrían hacer? El propio plan de cese de Pascua Lama presentado en 2006 propone hacer “un tapón de concreto de aproximadamente 70 metros cúbicos en cada entrada” el día que cierre la mina. Es una posibilidad.