La inestabilidad y la humedad permitieron recargar los perfiles del suelo. En el centro-norte de la provincia se implantaron 9.250 ha con soja de primera, el 1% sobre una intención de 925.000 hectáreas.
Nueva semana caracterizada por la inestabilidad climática, la alternancia entre un par de días soleados con temperaturas medias a altas, el resto con variada nubosidad, frentes de tormentas y precipitaciones. Las lluvias en general fueron bajas, permitiendo una muy buena infiltración y recarga de los perfiles de los suelos.
En ciertas áreas también hubo ráfagas de vientos de cierta intensidad y caída de granizo, incidiendo en diferentes grados sobre los cultivos, esta última característica fue un patrón constante que se reflejó con cada frente de tormenta, desde que se iniciaron las lluvias de primavera.
La inestabilidad y el ambiente húmedo continuaron abasteciendo las necesidades de los cultivos, generando buenas condiciones y beneficiando a todo lo sembrado y brindando óptimas condiciones para el proceso de siembra de soja de primera, el cual con el paso de los días iría aumentando el ritmo e incorporando lotes.
Los montos pluviométricos acumulados en la semana, registrados en los distintos distritos de cada departamento, fluctuaron entre 15 y 75 mm. El período finalizó con descenso de las temperaturas medias diarias, nubosidad, lloviznas y lluvias de bajas intensidades.
Al cierre del informe semanal, se llevaban sembradas 89.000 hectáreas con maíz de primera, el 47,3% de la intención de siembra que es 188.000 ha; 25.600 ha de arroz, es decir el 60% de la intención de 32.000 ha y 9.250 ha con soja de primera, 1%, sobre una intención de 925.000 hectáreas.