La lechería nacional sigue inmersa en una profunda crisis. La misma se agravó con la última devaluación, que ha provocado una suba en los costos de producción y la decisión del gobierno de aplicar retenciones y bajar los reintegros a las exportaciones.
Datos del Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA) muestran que en lo que va del año ya se cerraron 604 tambos. “Normalmente el cierre de tambos en nuestro país tiene una tasa del 1 al 3% anual, mientras que a nivel mundial es del 4% anual. El fenómeno de la concentración explica todo esto, donde son cada vez más las unidades productivas con más vacas y con mayor producción individual y con sistemas de producción más intensivos”, explicó en diálogo con Infobae, Jorge Giraudo, coordinador del Observatorio.
Además, Giraudo comentó: “Venimos de 200 a 300 tambos que se cerraron por año a estos números actuales que superan los 600 en lo que va del 2018. El factor climático ha provocado serios problemas, y muchos tambos no hubiesen cerrado si los caminos rurales estuvieran en condiciones o se hubieran realizado los canales y las obras para prevenir inundaciones, que no se hicieron pero sí se cobraron los impuestos para el desarrollo de dichas obras”.
Giraudo dijo que la última devaluación produjo importantes efectos, “estamos en un escenario de aumento de costos y no así del precio que recibe el tambero, y con exportaciones que aumentaron un 30% en volumen y aprovechan el mejor tipo de cambio y esto también significa que la capacidad de pago de la industria es mejor”.
En julio, los costos que más aumentaron fueron los relacionados a la alimentación de las vacas, y también fertilizantes y agroquímicos. “Para hacer frente a estos costos, el tambero debería estar cobrando $8,50 por litro de leche”, clausuró Giraudo.