Denuncian enfermedades por glifosato en Gral Lagos y Pueblo Esther

Pobladores y profesionales de la salud de las localidades cercanas a Rosario advierten la proliferación de enfermedades ligadas al uso de herbicidas en campos dentro de los pueblos.

 

Se quejan de que las autoridades comunales no hacen cumplir la distancia mínima que establece la normativa vigente. Alarmados por la multiplicación de enfermedades respiratorias, alérgicas y de la piel, por la aparición de cada vez más casos de infertilidad, cáncer y abortos espontáneos; habitantes de Pueblo Esther denunciaron la aplicación de agrotóxicos a menos de diez metros de viviendas y escuelas.

 

Los vecinos decidieron organizarse para “buscar soluciones junto a los productores” y sortear la “indiferencia” de las autoridades comunales. Ya realizaron numerosas presentaciones, e incluso llegaron a la legislatura provincial con un pedido de informes dirigido al ejecutivo santafesino. “Todo el pueblo sufre las consecuencias de las fumigaciones”, explicaron.

 

Antonella Reinhartt es doctora del Samco que también reside en el barrio de General Lagos recordó muchos casos que tienen que ver con el impacto de las fumigaciones y la aplicación de glifosato: “Es desesperante. Los motivos de consulta en la guardia son siempre los mismos. Ahí en General Lagos hay, además, dos cerealeras, que se suman a todo el veneno que hay permanentemente con las fumigaciones”.

 

Consultada sobre las patologías más comunes que se ha encontrado, Reinhartt dijo que el principal problema que aparece es el broncoespasmo o asma: “Hay en casos desde chiquititos menores de seis meses hasta personas de edad, como una que me tocó atender hace poco, que con 71 años tuvo su primera manifestación de asma, lo cual es increíble. Existe un uso extendido de salbutamol e indiscriminado de corticoides”.

 

También aparecen numerosos casos de lesiones en la piel que “no coinciden con ninguno de los cuadros característicos de la dermatología”, o “reacciones alérgicas diferentes a las que conocemos habitualmente o que figuran en nuestros libros de medicina”. Otras manifestaciones que se repiten según Reinhartt son los problemas de fertilidad, abortos y cáncer. “Es impresionante la cantidad de gente del pueblo que tiene hipotiroidismo”, destacó.

 

“Una cosa que hemos detectado es que fumigan de noche, en horarios en que la gente está durmiendo y no se entera”, advirtió la médica, y se quejó de que hay una falta de conciencia en las autoridades con respecto a este tema.

 

Reinhartt reconoció que para dimensionar la problemática de la salud en Pueblo Esther y Lagos, tomó en consideración “la valiosa información de los trabajos de los chicos que hacen las prácticas de las carreras de medicina, enfermería y fonoaudiología de la facultad de Ciencias Médicas de la UNR, que realizan los campamentos sanitarios y que elaboran muy importantes datos sobre esta temática”.

 

Si bien las denuncias contra la aplicación de pesticidas y su impacto en la salud de la población del lugar se remontan al menos a 2009, la semana que acaba marcó un antes y un después en la pelea de los vecinos, por la cantidad de habitantes que se acercaron al encuentro realizado el pasado miércoles en el Samco de Pueblo Esther, en el que “se trató la problemática y se discutieron posibles soluciones”.

 

De la reunión participaron más de cincuenta vecinos, empleados del Samco, médicos del hospital y fue invitado además el agrónomo del Centro para la Protección a la Naturaleza (Cepronat) Carlos Manessi, quien “dio una charla sobre el impacto de las fumigaciones en la salud y las diferentes alternativas de producción”, según contó Reinhartt.

 

En el encuentro, y gracias a las intervenciones de los distintos vecinos, salieron a luz más hechos: que también fumigan en la escuela de Pueblo Esther, de Alvear y en un montón de espacios públicos, ejemplificó la médica. “En la reunión coincidimos en no pelearnos con los productores. Decidimos avanzar en un pedido formal, que estamos viendo dónde elevarlo, porque en ambas comunas no nos dan bolilla”, comentó la doctora.

 

“Nosotros no pedimos que se vayan los productores, que no siembren más o vendan sus campos. Sino que busquemos una solución para todos. Analizar otras formas de sembrar. Ayer Manessi nos mostró experiencias de campos de soja sin glifosato”, refirió la médica y vecina.

 

Fuente: El Eslabón

 

 

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