Dos jóvenes emprendedores lanzaron una nueva editora rosarina. Este viernes, en el C.C. Parque España, presentan su primera colección de novelas integrada por “Los jardines del infierno” y “Diarios de Viaje”.
Dos jóvenes emprendedores y con experiencia editorial, Gervasio Monchietti y Lucas Collosa, concibieron una nueva editora rosarina que resultó ganadora de la convocatoria a proyectos cuturales del Espacio Santafesino, en diciembre de 2012. Este viernes 12 de abril a las 20 horas en el Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río), presentan su primera colección de novelas.
Una tarde habitual, en un café del centro rosarino, Gervasio, Lucas y Verónica Laurino, una de las escritoras; permitieron profundizar sobre una de las novelas recién salida de imprenta, además de otras publicaciones iniciales de Erizo Editora. La nota se convirtió en un franco diálogo con Info341 .com sobre realidades virtuales y literarias.
“El infierno de los vivos no es algo por venir. Hay uno, existe aquí, que habitamos todos los días”, lee con voz pausada Verónica Laurino en las páginas frescas de su novela “Los jardines del infierno”, a modo de avance de su presentación del viernes junto a “Diarios de Viaje” de Fernando Callero.
Laurino arriesga con su novela (ganadora del premio estímulo del Ministerio de Cultura en 2008) trazando un camino de ida en el viaje (diaspórico e introspectivo) de la protagonista hacia un país desconocido, enajenada, el “país de los patos”. En ese país que en realidad es Francia –aunque no importa-, se suceden una serie de situaciones en una ciudad que (también existente) se llama Infierno. Palabra imponente.
Por arriesgar, se puede decir que “Los jardines…” es un camino intimista de una rosarina que huye de su propia vida y viene a caer en un jardín botánico donde alguna vez murieron soldados en una guerra ajena al personaje y al lector. “El personaje está en soledad –inicia Laurino-, es una mujer que huye de una situación en su ciudad, y se halla en un país totalmente distinto y en una ciudad con historia, este jardín donde el abono son los muertos en batalla”.
Verónica toma un sorbo de té y recuerda que la misma novela ya fue presentada con otra editorial para el premio estímulo del Espacio Santafesino, “y no ganamos”. Por lo que este año cuando los chicos le ofrecieron publicarla, ella les sugirió que publiquen otro texto suyo, pero ellos quisieron apostar a Jardines del Infierno. Y ganaron.
– ¿Qué significó y cómo se enteraron que resultaron elegidos para el subsidio del Espacio Santafesino?
Monchietti: En la convocatoria hubo una preselección de seis proyectos, y después fuimos al acto donde se anunciaba el ganador, y nos enteramos ahí mismo. Fue alucinante, la sensación fue hermosa porque mas allá de que uno confía en el trabajo que hace y el valor que tiene, esa confianza está superpoblada de piedras, y con este estímulo uno siente una especie de reafirmación en lo que hace porque te elige un jurado de buenos editores como Oscar Taborda y Damián Ríos.
Collosa: (reflexiona) En realidad la editorial la íbamos a lanzar con o sin subsidio del Estado. Ninguno de los tres autores fue al evento, porque no sabíamos si ganábamos hasta ese momento de la premiación.
Monchietti: Teníamos cierta expectativa de que pudiéramos resultar seleccionados, pero había buenos proyectos que competían con nosotros.
Laurino: Yo no fui al evento, no quisieron que vaya para no generar expectativas, pero seguro que lloraron y se abrazaron (ríe la escritora).
– ¿Cómo pensaron el nombre de su emprendimiento? ¿Por qué Erizo?
Monchietti: Habíamos visto la película “El encanto del erizo”, nos gustó la palabra, el animal.
Collosa: Pensamos muchos nombres. Erizo nos gustó, es chiquito y pincha.
Laurino: (dispara) -El título es como una puerta de entrada.
– El proyecto ya existía, por lo que la idea del perfil de la editorial ya era una idea preconcebida. ¿Cómo fueron surgiendo los textos que decidieron publicar?
Monchietti: Hace un año y medio venimos pensando con Lucas en armar una editorial. El hecho de presentarnos a la convocatoria nos hizo organizarnos en colecciones, idear esta primera colección de novelas y las colecciones que siguen en 2013. Buscamos combinar autores conocidos con autores mas nuevos, que convivan en un catalogo coherente.
Collosa: -A esta primera colección, llamada Diásporas, la fuimos armando a medida que íbamos pensando en los libros que queríamos publicar. Vimos este punto en común entre las novelas, esta cuestión del viajero y el extrañamiento en un lugar nuevo. Nos interesa ver como funciona ese escape a un mundo en donde todo es nuevo.
Eso lo relacionamos con la hiperconectividad, porque observamos que estamos todos conectados pero en realidad no, lo estamos desde la seguridad de nuestras casas, y eso nos parece un fenómeno contemporáneo muy bueno, contrarrestar la puesta del cuerpo y la escritura con esa conexión virtual que se despoja de la experiencia.
Monchietti: Encontramos el hilo conductor entre las novelas, vimos esa posibilidad de que los libros se acompañen entre sí. La novela de Verónica es ficcional, pero se relaciona con el estilo bitácora de viaje de Callero, que a su vez tiene un estilo poético de narrar.
Así como el libro de Petula (próxima novela a presentar), llamado “Guebbels Blues”, una novela con registros ficcionales y también autobiográficos, que radicaliza la idea del viaje, ya que recorre Pico Truncado, Rosario y Tokio, donde la voz del narrador se va modificando en cada lugar.
El libro de Fernando Callero, “Diarios de Viaje” tiene su particularidad de que viene acompañado de ilustraciones de un artista conocido de nuestra provincia, Alfonso Insaurralde, conocido artísticamente como Ponchi. Tiene su recorrido con técnicas mixtas, serigrafía. Se trata de un diario real, ya que Callero lo fue escribiendo durante su viaje junto a Ponchi que dibujaba sus propias impresiones y luego pensaron en combinar.
Collosa: En Callero hay una descripción de cada objeto que ve, enumeraciones, un nivel de detalle interesante en la forma de relacionarse del turista con el lugar, sin paquetes armados, haciendo su propio viaje de forma artesanal. Ecuador, Perú y Bolivia son los escenarios de su novela y son países que mucha gente argentina esta conociendo.
– Es buena la interacción entre artes plásticas y literatura para narrar de otra manera la historia, esa idea de colaboración entre las disciplinas…
Laurino: En realidad no son disciplinas tan diferentes si se piensa que es arte y modos de expresarlo..
Monchietti: Lo que nos gusta es que hay ilustraciones a la vieja usanza, como en los libros de botánica. En el libro de Verónica, Lucas Collosa hizo una ilustración en cada capítulo sobre los estadíos de una semilla de cherry. El arte de tapa ya es una intervención de nuestra editorial, que también hace Lucas.
– Tienen proyectadas varias colecciones para el 2013, cuenten un poco de qué viene cada colección.
Monchietti: En junio estaremos publicando dos libros de poesía, un autor es santafesino y otro es finlandés, y se trata de autores de la misma generación, nacidos en los años ’70. Sorprende cómo en ambos textos hay cruces temáticos y de estilos. El finlandés por momentos puede pensarse como extraño para nosotros, pero tienen muchos puntos en común.
Para fin de año tenemos pensada una colección que se va a llamar Primate, que serán libros hechos a mano, unos 200 ejemplares, en tamaños grandes. Estamos encontrando algunos textos, algo de poesía y algo de ensayos.
Collosa: Con esa colección buscamos ir en contra de la velocidad, buscamos una recuperación de la lentitud, y los texto que estamos viendo también tienen que ver con eso.
Gervasio Monchietti y Lucas Collosa se conocieron en un encuentro de la Feria del Libro Independiente y Autogestiva, que surge post crisis del 2001 con editoriales que empezaron a trabajar de otra manera con el autor. Y ese modo de trabajo, la vinculación amena y fluida, sin cobrarle al autor los gastos de impresión y el trabajo artesanal, es el perfil que buscan con la editora.
Las editoriales no las ven como competencia, este modo de relacionarse puede generar un mayor público lector de la producción literaria local, un mayor interés en leer autores rosarinos e impresiones hechas acá. “Al no competir, ampliamos redes de distribución, como conseguir publicaciones de reseñas en Buenos Aires, y si trabajas solitario y desde una mirada competitiva las puertas se cierran en vez de abrirse”, denota Monchietti.
Algo que esta influyendo positivamente en la industria editorial local es que se importan cada vez menos libros de editoriales extranjeras. A eso se suma que muchos libreros son lectores, y cuando les gusta un libro lo recomiendan sin importar cuan grande o pequeña sea la editorial. “Generamos una relación con los libreros de la misma forma que con los escritores y lectores”, destaca Collosa.
Los editores proyectan llevar los libros a librerías de Buenos Aires y de Córdoba, acompañando a los autores en la prensa, para llegar a nuevos lectores. Afortunadamente Lucas trabajó unos años en editoriales de Buenos Aires, y gracias a ese trabajo tiene contacto con algunas librerías de allá para ir a presentar la editorial y los libros. “En Córdoba tenemos relación con dos editoriales –dice Collosa-, que les hacemos distribución en Rosario, por lo que ellos se encargarán de la distribución en Córdoba. Estamos invitados a la Feria del Libro de allá”.
En la ciudad de Santa Fe se venderán libros de Erizo Editora en una librería que se llama Palabras Andantes. En Rosario se podrán comprar en Buchín (Entre Ríos 735), Oliva (Entre Ríos 548), Club Editorial Río Paraná (Vélez Sarsfield 395) y Librería El Lugar (9 de Julio 1389), y además se harán entregas a domicilio.
“Pensamos hacer presentaciones de libros en ciudades como Rafaela, Cañada de Gómez, en las Ferias del Libro Independientes y en eventos de literatura que vayamos contactando. Los libros que editemos, un 10% van para escuelas y bibliotecas públicas”, agrega Monchietti, para cerrar la mesa de café en una tarde literaria en el centro rosarino.

