El gobierno nacional asumirá la mayor parte del recorte de gastos del próximo año, pero condicionara fuertemente a las provincias para que no extiendan el déficit fiscal.
Así lo acordó anoche la mesa chica de Cambiemos tras una reunión realizada con el jefe de gabinete, Marcos Peña, en la que se replanteó la estrategia oficial de la Casa Rosada de cara a las negociaciones que empezaron a rodar con los ministros de Economía provinciales.
Según confirmaron fuentes calificadas del Gobierno, en el nuevo esquema de recortes la Nación absorberá 200.000 millones del recorte previsto para el presupuesto 2019 mientras que las provincias deberán ajustarse en 100.000 millones.
Este es un cambio sustancial que impuso el presidente Mauricio Macri, ya que hasta la semana pasada la idea era que el recorte de gastos fuera compartido en partes iguales entre Nación y provincias.
“Se trata de una redefinición del peso que quiere asumir el Gobierno en términos de ajuste, pero con la condición inevitable de que no haya déficit ni incorporación de empleados públicos del lado de los gobernadores”, expresó un destacado funcionario que ayer estuvo en la mesa chica de Cambiemos en la Casa Rosada.
En ese encuentro, liderado por Peña, estuvieron el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y los segundos de la jefatura de Gabinete, Mario Quintana y José Lopetegui.
Según se supo, la intención del Gobierno es mostrar que el recorte debe ser de 400.000 millones de pesos aunque esta cifra es para bajar a $300.000 millones.
En el reparto de recorte de gastos entonces la Nación asumirá el 66,7% de la poda y las provincias el 33,3%.
Como contrapartida de ello habrá una fuerte exigencia a las provincias para que controlen su déficit, no aumenten la planta de personal público y eviten tomar deuda. Este condicionamiento previsto por pacto fiscal se ejecutará a rajatabla, sostienen en el Gobierno.