El puente Rosario Victoria cumple 10 años, pero no tan feliz

Este miércoles habrá un acto oficial en la cabecera del puente del que participarán funcionarios rosarinos y entrerrianos. Pero desde el lunes un grupo de empleados levantó las barreras pidiendo aumento salarial.

 

Aunque se celebren diez años de la inauguración del Puente Rosario-Victoria, las cosas no son color de rosa. En el marco de una complicada situación económica de la concesionaria, concejales de ambas orillas tienen prevista una sesión extraordinaria a las 19 en la localidad entrerriana, a fin de reclamar la construcción de una doble vía que descongestione la traza. Y en horas del mediodía de este jueves el tránsito se interrumpirá por el acto que se realizará a la altura del peaje, donde los intendentes de ambas ciudades, Mónica Fein, de Rosario, y Rubén Gracilazo, de Victoria, descubrirán una placa y firmarán un convenio turístico.

 

Esta megaobra permite que crucen, en promedio, más de 5 mil vehículos diarios; y en los meses de cosecha gruesa, entre marzo y junio, la cantidad de camiones asciende a más de 1.500 por día. La construcción del puente le dio un verdadero impulso a la región, sobre todo a Victoria, cuya población en está década aumentó más del 20 por ciento, según el último censo.

 

Pero aquí la parte oscura de la historia. La empresa Puentes del Litoral SA vive uno de los peores momentos desde su concesión. De hecho, sostiene que apenas puede cubrir los costos operativos y no hay obras de mantenimiento más allá de algún trabajo de bacheo puntual. Y además, desde el lunes a las 15 hay paro de empleados y por eso no se cobra el peaje. Es que todavía no hubo un acuerdo salarial con ninguno de los dos gremios que nuclear a los trabajadores.

 

La empresa hoy apenas puede cubrir los gastos de funcionamiento y mantenimiento mínimo de la traza. Su principal argumento es que la tarifa es la misma de hace 10 años. Los autos pagan 9 pesos y los camiones $35,90. Desde que se abrió la circulación, el gobierno nacional nunca autorizó aumento alguno. Más allá de que a nadie le gusta pagar más, basta sólo un ejemplo para demostrar lo desactualizado de esos valores: por transitar los 6 kilómetros de la autopista Illia en el ingreso a la avenida 9 de Julio porteña hay que pagar $5,50 en hora pico. Es la única concesionaria vial del país que no retocó sus tarifas. Es más en el contrato de concesión –firmado en el gobierno de Carlos Menem– está estipulado que el costo mínimo sea de 9 dólares.

 

LO BUENO Y LO MALO

Mario Rizzi, comerciante entrerriano que tiene su negocio frente a la plaza principal y que cree que el sector privado ganó y el Estado no está a la altura de las circunstancias. La ciudad entrerriana recibe cada fin de semana 3 mil personas, y los fines de semana largo más de 5 mil. El casino fue un imán para promover el turismo en la ciudad de las siete colinas, pero con el puente la actividad inmobiliaria también fue en alza. “Agentes inmobiliarios, entes privados de turismo y el Centro Comercial de Victoria dan cuenta del cambio contundente que el acceso vial ha traído a nuestra costa, sin limites de proyección”, expresó Rizzi. Y agregó: “Consultamos a inmobiliarias sobre valores y operaciones en este transcurso que avalan la demanda actual, ampliamente expansiva. Lo más significativo ha sido la participación privada, ligada a todos los sectores de servicios turísticos como hotelería, gastronomía y esparcimientos varios, como el casino, el complejo termal, salones de fiestas, la pesca, los paseos náuticos y turismo urbano que han reemplazado la mano de obra barata por trabajo digno para sectores sociales históricamente postergados”, señaló Rizzi.

 

 

Fuente: El Ciudadano/Rosario3
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