El primer tratado internacional de Salud y Medio Ambiente para regular el mercurio, conocido como Convenio de Minamata, entró en vigencia este miércoles 16 de agosto.
El acuerdo reconoce que el mercurio es una amenaza global para la salud humana, los medios de subsistencia de mucha población y el ambiente.
“Desde Taller Ecologista, como integrantes de la Red Global IPEN, junto a organizaciones de más de 100 países, celebramos este acontecimiento, que es nada menos que un histórico tratado multilateral de salud y medio ambiente”, indicó la organización rosarina a través de un comunicado en el que expresaron una gran satisfacción tras lo sucedido.
“El Convenio de Minamata surge de la labor de cientos de ONGs de todo el mundo, que alertaron sobre los efectos adversos del mercurio a gran escala. Esta misma comunidad civil organizada, está resuelta a velar para que el tratado sea efectivo”, agregaron.
Al mismo tiempo, las organizaciones nucleadas en IPEN convocaron a los gobiernos partes del tratado (Argentina entre ellos), a dar los pasos necesarios para garantizar que no se repita la intoxicación masiva de personas con mercurio, ocurrida en Minamata, Japón: “no más Minamatas”.
Un poco de historia
Este histórico Convenio debe su nombre a un desastre acontecido en Minamata, Japón, cuando después de varios años que la industria vertiera mercurio a la bahía de Minamata, esto significó la muerte y enfermedad de miles de personas y peces (parte de ellos fueron el alimento de esas personas).
El Convenio de Minamata es el primer acuerdo multilateral jurídicamente vinculante para reducir la contaminación por mercurio, y este miércoles 16 de agosto se sumó al marco jurídico internacional.
El tratado, es el comienzo del final del mercurio en la economía global. Pero para actualizar el objetivo del tratado -proteger la salud de las generaciones actuales y futuras, las cadenas alimenticias y el medio ambiente de la contaminación por mercurio- se requiere una acción global coordinada más fuerte. La eliminación del uso de mercurio y las emisiones en sus fuentes primarias, como la minería de extracción de oro a pequeña escala; las centrales eléctricas a base de carbón y hornos de cemento, así como la interrupción del comercio mundial de mercurio, son fundamentales. Identificar y remediar los sitios contaminados también son esenciales para proteger la salud humana de este metal altamente tóxico.
Actualmente 74 países han ratificado el tratado, entre ellos Argentina, superando el límite de 50 países que permite que el tratado entre en vigor.
El uso de mercurio en la minería de extracción de oro y las centrales eléctricas a base de carbón, son las principales causas de emisiones de mercurio en el planeta. La minería de oro en pequeña escala es un proceso extremadamente peligroso que enferma a los mineros, sus familias y sus comunidades.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), aproximadamente 15 millones de personas en más de 70 países se dedican a actividades de minería para extracción de oro artesanal a pequeña escala para su subsistencia, práctica en la que utilizan principalmente el mercurio. Aunque disminuye, el mercurio procedente de fuentes ilícitas sigue siendo utilizado en sitios ilegales de extracción de oro a pequeña escala.
Para proteger a los habitantes de los efectos adversos para la salud, los países deben mejorar su monitoreo del mercurio, las medidas de salud y advertir sobre los alimentos contaminados, así como aumentar la capacidad de los profesionales de la salud para entender y abordar los problemas relacionados con el envenenamiento por mercurio.