Como sugiere la famosa frase popular el agua y el aceite no se mezclan, y esto debe poner el alerta en cómo disponemos el aceite vegetal usado.
El aceite que usamos en casa para freír o el que utilizan los grandes generadores como locales gastronómicos o escuelas, si se vierte directo a las cañerías no se disuelve sino que forma una película que dificulta la circulación de oxígeno en el agua y genera daños irreparables en los ecosistemas acuáticos. Entonces, ¿es posible usar aceite de cocina y no contaminar? Sí, no sólo es posible sino que debe ser parte de un compromiso social y empresarial. ¿Cuántos solemos verter el aceite utilizado en el drenaje sin saber las consecuencias no solo para el hogar sino también para el medio ambiente?
El aceite vertido en las cañerías se mezcla con el detergente convencional que utilizamos y se genera una especie de capa que actúa como imán. Esto puede tapar las cañerías y generar un gasto extra para su desobstrucción, pero también colaborar con la contaminación ambiental. Lo mismo aplica para los grandes generadores en cantidades industriales, por lo que existen distintas normativas en el país respecto de la disposición adecuada de este residuo aunque no siempre se cumplan.
“Es clave tomar consciencia de la situación mundial en la que estamos parados para tomar mejores decisiones para el planeta que le dejaremos a las generaciones futuras”, explicó Sebastián Soso, responsable de Comunicación de DHSH SRL, empresa santafesina que recolecta, trata y recicla aceite vegetal usado.
Un solo litro de aceite vegetal usado (el que se utiliza para cocinar) contamina hasta 1.000 litros de agua y es por esto que es tan importante su adecuada disposición final y/o reciclado. Disponer para su reciclado o reciclar el aceite vegetal usado (AVU) no solo beneficia al medio ambiente al evitar que llegue a nuestros ríos, mares y océanos, sino que además puede convertirse en materia prima para la producción de Biodiesel, un combustible de origen natural alternativo a los fósiles.
DH-SH es una empresa familiar con sede en Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, dedicada desde hace más de 15 años al saneamiento y logística en el mayor cordón aceitero del país. Desde hace dos años, también, se dedica al reciclado de aceite usado de cocina de la mano de puntos verdes regionales y de grandes generadores de todo el país. La empresa cuenta con la certificación ISCC a nivel internacional que habilita la recolección y el tratamiento de residuos provenientes de la industria aceitera.
“Además de la recolección, tratamiento y reciclado del AVU nos interesa sensibilizar a la sociedad y sobre todo a quienes serán los líderes ambientales del futuro, por eso trabajamos codo a codo con las escuelas”, destacó Soso. Con dos súper héroes como bandera en los últimos años, DH-SH desarrolló un plan de concientización para los más chicos. El proyecto incluso tuvo su capítulo con un concurso en el que se premió por sus trabajos -guiados por profesionales de la empresa y docentes- a los sextos grado de todas las escuelas de Capitán Bermúdez, y dio fruto a la edición de un libro didáctico para las escuelas participantes.
Convencida de que la comunidad toda debe estar involucrada en el cuidado del planeta, la compañía apostó no sólo por generar consciencia en la industria, en el plano educativo sino también en la sociedad toda. De este modo, la empresa desarrolló el Programa de Recolección de Aceite de Cocina Usado que implica la recolección por parte de DHSH del aceite de cocina en los Puntos Verdes y los CAP (Centros de Acopio Primario) disponibles en cada municipio. Además, con su propia flota de camiones realiza la recolección en centros de acopio barriales o regionales como organismos públicos, empresas, ONGs o instituciones sin fines de lucro.
