Estudiantes de FCEIA presentaron un sonómetro en Congreso de Ambiente

Un grupo de estudiantes de varios niveles de la carrera de Ingeniería Electrónica y de Ciencias de la Computación presentaron su prototipo de sonómetro en el 11 Congreso Regional de Medio Ambiente.

 

El Grupo de Experimentación Innovativa e Instrumental (GEII) se compone de varios proyectos de investigación donde experimentan estudiantes de las diversas carreras de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la UNR.

 

Uno de los grupos creó un sonómetro, que mide las ondas sonoras para analizar la contaminación auditiva en la ciudad. Este aparato se encuentra instalado en el ingreso al Centro Cuktural Roberto Fontanarrosa, en la plaza Montenegro, y en el marco del Congreso Regional de Medio Ambiente fue presentado a los participantes.

 

El sonómetro es el primero en el país, con excepción del que hay en el MALBA de Buenos Aires, que más que un sonómetro es un vúmetro, ya que sólo marca con una barra de luces, sin ninguna cifra.

 

Los estudiantes miembros del grupo son Paula Borrero (4º año en Ciencias de la Computación), Darío De Caneva, Juan Ignacio Cornet, Juan Pablo Curuchet, Franco Di Rosa, Andrés Pedro Miyara, Agustín Oyola, Emanuel San Martín, Luca Liendo y Andrés Miyara (de 2º año) y Nicolás Carbone (1º año) de Ingeniería Electrónica de la UNR. El grupo es coordinado por el profesor Cristian Antiba, Nora Pouey y quien dirige el GEII, Reinaldo Welti.

 

El sonómetro que se instaló en el CCRF tiene un indicador numérico legible desde 80 m y sus dígitos cambian de color según el grado de riesgo que implica cada nivel. Los niveles inocuos se muestran en verde, los de precaución en amarillo y los que a largo plazo provocan daño auditivo, en rojo.

 

Tomando los resultados en un período de tiempo se puede ver el nivel de contaminación auditiva en este punto de la ciudad, de peatonal San Martín y San Juan, pero los mismos estudiantes explicaron a Info341 que “el proyecto busca instalar más sonómetros en otros puntos concurridos de la ciudad”.

 

Se eligió la ubicación por ser un lugar muy concurrido y donde se dan además multitud de eventos culturales, sociales, cívicas y políticas, con diversidad de paisajes sonoros. Por ejemplo durante la marcha “Ni una menos” por la gran aglomeración de personas presentes en la convocatoria se pudo apreciar que los niveles eran entre 10 y 15 decibeles superiores a los de un día cualquiera, y cuando en dos o tres oportunidades sonaron bombas de estruendo, la marca trepó momentáneamente por encima de los 90 decibeles.

 

Está la idea de diseñar e implementar otras versiones más pequeñas para ubicar en lugares interiores con acceso de público (Facultades, distritos de la Municipalidad, estaciones) e inclusive el GEII presentó un proyecto Innovar para darle continuidad al proyecto.

 

El trabajo consta de un decibelímetro gigante para instalar en lugares públicos con el objetivo de generar conciencia del ruido ambiental a partir de que los ciudadanos conozcan el valor de contaminación acústica existente. Tiene un bajo costo de fabricación y puede ser reproducido por cualquier técnico ya que usa diseño, circuitos, componentes y programas libres.

 

 

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