Jóvenes de Emaús aprenden a ser árbitros, jardineros y artistas

Jóvenes de entre 16 Y 29 años de Emaús, un barrio de la zona noroeste sin experiencia en trabajo formal ni secundarios terminados se capacitan en los oficios de arbitraje, letrista y jardinería.

 

Alrededor de 60 jóvenes decidieron pasar por los talleres de capacitación en oficio del Plan Nueva Oportunidad, coordinado por varias entidades. Algunos ya son padres de familia, y muchos de ellos debieron abandonar el colegio para salir a ganarse el pan. Lo que une a todos ellos son las ganas de seguir aprendiendo, y encontraron en alguna de estas formas una posibilidad para un futuro trabajo, sea dirigiendo un partido de fútbol, manteniendo patios de casas de fin de semana y hogares, o creando publicidades callejeras.

 

La subcordinadora del Centro de Convivencia Barrial de Emaús, Claudia Ambrosioni, contó que “los mismos jóvenes son los que eligieron estos tres oficios cuando les consultamos a comienzo de año, y empezamos en abril de este año”.

 

Es tal el entusiasmo de los participantes que desde que se viene aplicando este programa, “este año ninguno de los talleres sufrió una deserción, cosa que sucede muchas veces porque tienen que ocuparse de la casa y trabajar”.

 

El Programa Nueva Oportunidad en el que se basan estos talleres de oficios es coordinado por la mesa barrial de Emaús, en la que participa además el área de Seguridad Comunitaria del gobierno provincial. Se implementa desde el año 2013 y está dirigido a jóvenes de entre 16 a 30 años que dejaron la escuela, con el objetivo de integrarlos y que adquieran herramientas de inserción laboral.

 

El grupo de jóvenes que aprende arbitraje con el Sindicato de Árbitros Sadra se compone de 17 personas, mayoría de hombres. Sin embargo, fue tal el entusiasmo que despertó en Elvira, una de las pocas mujeres, que decidió que a fin de año cuando termine de estudiar en el Eempa se inscribirá en el profesorado de Educación Física de la provincia.

 

También se destaca que el grupo se compone por chicos del barrio Emaús, pero también de otros barrios de zona norte que al enterarse del taller, viajan cada vez para aprender. Son de Cristalería, Florida, Rucci y Parque Casas.

 

Las clases de dos veces a la semana, son una teórica y una práctica de manejo de cancha, y como clases especiales visitaron el Sindicato de Árbitros, y entrevistaron al rosarino reconocido internacionalmente Sergio Pezzotta.

 

Los letristas, esos que escriben pasacalles, vidrieras y cartelería pública, son 19 en total y la cantidad de hombres y mujeres es bastante similar. Se trata del oficio más artístico, en que aprenden a escribir las letras con técnicas específicas, y posiblemente antes de fin de año aprenderán fileteado.

 

En este momento el grupo de letristas se encuentra decorando la fachada del CCB Emaús, y Ambrosioni detalló que “aprendieron a inspirarse en este mural con música que nunca habían escuchado, por ejemplo el profe les hizo escuchar a Luis Alberto Spinetta”.

 

Este grupo está coordinado por dos educadores y un artista plástico, con quienes interpretaron la canción “plegaria para un niño dormido” en un barco que se encuentra en el centro de convivencia barrial.

 

El grupo de jardinería, o mantenimiento de jardín como lo llaman, es en su mayoría conformado por mujeres, que tuvieron la inquietud de aprender “a partir de que vieron una veta laboral en el hecho de que el barrio Emaús se encuentra cercano a Fisherton y Aldea, así como de la ciudad de Funes, y donde hay muchas casas con patios”, precisó la subcordinadora.

 

Desde abril realizaron sus capacitaciones en el Bosque de los Constituyentes y ahora comenzaron la parte práctica, desde hace meses interviniendo varios espacios públicos de su propio barrio, entre los patios de los centros de salud y de convivencia barrial: en el Centro de Salud número 3 del barrio 7 de Septiembre, el Centro de Salud Ceferino Namuncurá (en Stella Maris) y el de barrio Emaús. Posteriormente lo harán también en el Centro de Convivencia Barrial (CCB) de Emaús.

 

Por estos días los propios jóvenes enseñarán en una jornada a plantar flores de plantines a niños y sus madres, y realizarán un jardín vertical, y se mostraron tan entusiasmados que “se evalúa realizar un segundo nivel o capacitaciones específicas”.

 

Por otra parte, con el plantel de jóvenes mujeres como mayoría, se encuentran produciendo hierbas aromáticas, cremas y pomadas, y en noviembre terminarán el taller con una capacitación para aprender a promocionarse con folletería y en redes sociales.

 

Todos los talleres terminan el 30 de noviembre, pero la promesa de oportunidad laboral se abre ya que sus participantes pasaron una instancia de entrevistas con la Oficina de Empleo de la Municipalidad, donde quedarán disponibles ante posibles convenios que surjan con empresas que requieran de alguno de estos oficios.

 

Los cursos se dictan en los propios barrios de residencia de los beneficiarios, en centros de convivencia barriales, parques huerta y en organizaciones civiles inscriptas en el Registro de Instituciones Capacitadoras (RIC) de la Dirección General de Empleo.

 

En 2015 se capacitaron más de 1500 jóvenes, y para el año 2016 se calculan unos 3000 en los diversos barrios de Rosario, pero el objetivo es hacer extensivo el programa a otras ciudades de la provincia.

 

 

 

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