Laura Domínguez y Agustina Machiavello participaron de la Competencia de Planes de Negocios organizada por Endeavor Rosario, JCI y la Secretaría de Producción. En esta entrevista cuentan los detalles de la iniciativa.
El espacio cultural y hostel La Casa de Pandora se ubica en el primer piso de una histórica esquina céntrica de la ciudad de Rosario. El edificio Palacio Vidoletti se encuentra en la ochava de Entre Rios y San Lorenzo, y es un patrimonio histórico de la ciudad, además de albergar -con casi cien años de vida- el bar La Sede y la sala teatral Subsede. Laura tiene 26 años y es licenciada en administración Hotelera, y Agustina, de 27 años, es comunicadora social. Info341.com entrevistó a las jóvenes emprendedoras sobre cómo surgió y qué pretenden de este interesante proyecto.
– Antes de iniciar el hostel, y como preparación para iniciar el proyecto, participaron de una capacitación de emprendedorismo. ¿En qué consistíó?
Laura Domínguez: El concurso fue organizado por Endeavor Rosario, la Secretaría de producción de la Municipalidad y la Cámara Junior Internacional (JCI). Empezamos hace dos o tres meses, ya con el proyecto del hostel ideado y algo desarrollado. Caímos ahí porque unos meses antes fuimos a la Secretaría de Desarrollo municipal para solicitar algún crédito o subsidio, y nos dijeron que cuando surgiera algo nos avisaban. Entonces se lanzó la Competencia de Planes de Negocios 2012 y la Secretaría nos invitó a participar. Allí nos enteramos en la primera charla que durante seis meses tendríamos reuniones con distintos especialistas como contadores, licenciados en marketing, comunicadores y emprendedores que dieron varias charlas sobre sus proyectos que ya tenían en marcha. El objetivo de la competencia es hacer que los planes de negocios del emprendimiento sean viables, se desarrollen exitosamente y estimular así la creación de nuevas empresas.
Agustina Maquiavello: Estaba dividido en módulos con especialistas en diversos temas, como “comunicación y marketing” o “desarrollo sustentable”. En cada grupo los emprendedores tenían un guía con el que se sacaban dudas sobre cada temática, cómo comunicar, estrategias varias, si era viable el proyecto para aplicar en Rosario o no. Y al final cada emprendedor debía arman su plan de negocios. Eran unos veinte proyectos, y los premios estímulo entregaban cinco mil pesos, una computadora y una capacitación. Creo que nos sirvió para hacer contactos en la ciudad y que nos conozcan.
– ¿Qué les aportó ésta competencia a su proyecto?
LD: Nos dio la seguridad de que estábamos haciendo las cosas bien. Aunque ya teníamos el proyecto, a partir de las herramientas que nos dieron en la competencia pudimos ajustar algunas cosas que estaban incompletas. Pero muchos emprendedores fueron sólo con la idea y armaron el plan a partir de esta experiencia.
AM: También nos enteramos en el camino que estábamos siguiendo una línea en coincidencia con el Plan Estratégico Rosario Metropolitana, que se posiciona como ciudad turística y cultural. Queremos formar parte de esa movida municipal porque coincidimos en la idea de ciudad futura, trabajar interdisciplinariamente para establecer una forma sustentable y colaborativa.
– ¿Cómo pensaron la idea de un hostel como espacio cultural?
LD: Rosario ya está consagrada como ciudad turística, y nos pasaba que cuando viajábamos a otras ciudades y parábamos en hostels veíamos que no tenían propuestas más que las convencionales. Se quedaban en los tradicionales museos y centros comerciales. Y nosotras, como rosarinas que disfrutamos las propuestas culturales locales, queríamos mostrar la ciudad desde ese otro lugar.
AM: Pensamos que el turista que venga a Rosario se encuentre con un hostel cómodo, que se sienta como en su casa y que también encuentre en los ciudadanos un espacio de intercambio. Que se involucre con el rosarino en sus actividades artísticas habituales. Mostrar el teatro de buena calidad que hay, los lugares no tradicionales de salidas donde hay movidas interesantes y los turistas nunca llegan.
LD: Justamente es un espacio cultural y hostel, no un hostel cultural, ya que pretendemos que haya producción artística sumado al tema de la estadía. Es un hostel donde los extranjeros van a intercambiar experiencias con los rosarinos al participar en los talleres creativos.
– ¿Qué valor agregado tienen, que los diferencia de los demás hostels?
AM: Hay hostels que tienen talleres pero no intercambian actividades con otros espacios ni pretenden formar parte de un cambio sustentable de la ciudad. Nosotras generamos un abanico de redes de trabajo conjunto con lugares como La Casa del Ser (medicina oriental), El Subcielo (Centro cultural), los tours en el río y en la ciudad, bares nocturnos, pensamos organizar seminarios en común con estos espacios.
LD: Pensamos que también se abren posibilidades para los rosarinos que participarán de los talleres, ya que muchos son artistas, de esta forma conocen gente de otros lugares del mundo con los que pueden entablar luego lazos para ir a sus ciudades con su arte.
AM: Se generan relaciones, redes de trabajo, como puede ser un pintor rosarino que quiera exponer en otros lugares, y al conocer a los turistas se hace más accesible la posibilidad de viajar y tener lugares donde exponer o donde dormir. Estamos abriendo el espacio para que se genere ese intercambio.
– ¿Lo cultural es una inquietud de ustedes o vieron esa demanda de los turistas?
LD: Trabajando en hostels rosarinos aprendimos que muchos turistas preguntan qué festivales hay, qué lugares recomendamos ir, y no había propuestas concretas. Nos dimos cuenta que es una demanda muy frecuente la de conocer los circuitos artísticos, y qué mejor que armar un circuito nosotras, desde acá.
AM: Lo cultural nos interesa personalmente ya que somos consumidoras del teatro local,vamos a eventos culturales interesantes y de calidad, y queremos compartirlo porque sabemos el valor que tiene la producción artística local.
– ¿Cuál fue la inversión aproximada para iniciar el proyecto?
LD: Alrededor de 60 mil pesos, que es muy poco para todo lo que venimos haciendo.
– ¿Y a qué segmento de turismo apuntan?
LD: A los interesados en conocer la ciudad de un modo fuera del convencional y comercial, puede ser un sector artístico o al que le interese ver el lado histórico, y que tenga interés en conocer a la gente rosarina.
AM: La idea es que tengan ganas de conocer y generar cosas, no venir sólo para el boliche, el casino y el shopping.
LD: La franja de edades comprende desde los dieciocho años hasta cualquier edad, siempre que busquen este aspecto cultural del turismo.
– ¿Los talleres comienzan con la apertura?
LD: Sí, la semana que viene comienza yoga, pilates, pintura, escritura y folklore.
– ¿La elección del lugar para realizarlo, tuvo relación con la propuesta cultural?
LD: Claro, estamos en el microcentro rosarino, cerca del Cine El Cairo, teatros y bares tradicionales, el Monumento a la Bandera y el parque. El Palacio Vidoletti es una esquina histórica que en unos años cumple su centenario. El bar La Sede es un clásico bar de 94 años de funcionamiento, decorado por Fontanarrosa, que era amigo de Mario Vidoletti, dueño, actor y director de teatro. Además en el subsuelo hay una sala teatral, la Subsede donde hay ferias y obras constantemente.



