La Chicago Argentina comenzó entre historias de detectives

El primer panel del encuentro le puso condimento a la tarde con un intercambio de ideas en torno al trabajo de los detectives. Créase o no, se trata de una profesion de película pero que tiene clientela en Argentina, y cuenta con escuelas de capacitación en torno a la investigación privada.

 

El periodista del diario La Capital y uno de los organizadores del festival La Chicago Argentina, Osvaldo Aguirre, abrió el panel contando su experiencia de muchos años trabajando en la sección policiales, donde se acercó a esta profesión tan curiosa y odiada por los oficiales azules.

 

En su interés por aprender de ellos, entrevistó al creador de la primera escuela de detectives de Argentina, Máximo Dabbah, quien le acercó ejemplares de una revista de publicación interna de dicha escuela. La misma curiosidad por la profesión del inspector Truquini es la que llevó a Aguirre a invitar al panel a un detective real y argentino, Sandro Galasso.

 

Vestido de traje y camisa, con barba candado y mirada de gángster, Galasso contó con orgullo sus 25 años en esta profesión, que según fustigó “es tomada con sarcasmo y subestimada de perseguir infidelidades”, y defendió el sufrimiento que pasan las parejas traicionadas, y los tantos otros casos de violencia variada, en torno a la trata de personas, la estafa, etc.

 

En medio de sus análisis sobre los casos (que cada uno es una historia de misterio), Galasso dijo que la historia de la criminología tiene un antes y un después tanto en Argentina como en el mundo, en torno a la droga y su masificación. Es que explica, “antes de los años ’80, los únicos que accedían a las drogas eran los adinerados, que no necesitan robar para acceder, y desde la globalización de varias drogas, llegó a todos los estratos”. El fundamento de este análisis está a la vista: según el detective, casi todos los crímenes en Argentina son cometidos por personas bajo efecto de alguna droga.

 

El detective Galasso dejó entrever que su trabajo utiliza mucho las corazonadas, así como el torbellino de ideas, y aseguró que ya lleva más de 3000 casos resueltos. Un concepto curioso fue el de “autopsia psicológica”, que consiste en entrevistar a los allegados de la víctima para llegar a conocer algo de la mente subjetiva del fallecido.

 

 

 

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