“La desigualdad definirá la economía mundial del siglo”

El economista Bernardo Kliksberg compartió en Rosario datos precisos y reflexiones valiosas sobre lo obsceno de la inequidad de la economía mundial y el enfoque ético necesario para revertirla.

 

La conferencia del economista mundialmente respetado por sus análisis en Responsabilidad Social y ética de la economía fue el pasado jueves en el Centro de Convenciones Puerto Norte, en marco del 20° aniversario de Mañana Express.

 

Al comienzo de su alocución, en un salón colmado de rosarinos expectantes, con predominancia de jóvenes, Bernardo Kliksberg analizó los pronósticos en un mundo de cambio permanente, que son difíciles de determinar, y donde se necesitan claves para actuar como ciudadanos responsables.

 

“Yo no vengo a alegrarles la noche –aseguró-, vengo a hablarles sobre un mundo muy complicado, pero les puedo asegurar que vengo en nombre de la esperanza en que el género humano encontrará los caminos para enfrentar la agenda e problemas críticos, y mostrarles algunos ejemplos en que se basa mi esperanza”.

 

Luego comenzó a enumerar algunas amenazas completamente nuevas, como la caída del petróleo o la aparición del Isis en un mundo conectado y la desigualdad.

 

[Audio:https://delete-info-341-dev.local/wp-content/uploads/2015/03/Kliksberg-1.mp3]

 

“La desigualdad es la madre de la pobreza del mundo. Está comprobado científicamente”, señaló Kliksberg. Pero al menos destacó que “hoy denuncian los riesgos de la desigualdad tanto la Iglesia como el Foro de Davos, las Universidades como el Fondo Monetario Internacional”, lo cual ya es una alarma encendida.

 

Es que la desigualdad y cómo nos dispongamos a reducirla, es para el especialista en RSE, lo que va a definir la economía mundial del siglo XXI.

 

 

 

Los progresos de la tecnología

 

Luego el autor del bestseller Escándalos Éticos hizo hincapié en casos sobresalientes en donde la tecnología se pudo al servicio de las soluciones de la humanidad.

 

Destacó que ni los más lúcidos escritores de ciencia ficción, Juli Verne y Ray Bradbury, imaginaron algunos logros humanos actuales, que vienen de la mano de la ciencia y la tecnología. “Ni Bradbury ni Verne imaginaron la impresora 3D, que reproducirá todos los artefactos que la realidad requiera”.

 

Enumeró algunos ejemplos de progresos como la informática aplicada a la nanotecnología, o los autos voladores que ya existen y solucionarán el problema de los congestionamientos. Y lo más sorprendente fue cuando aseguró que “ya están naciendo humanos que vivirán 200 años”, gracias a los avances en la medicina.

 

Otro ejemplo impensable hasta ahora es la longevidad, que en el último tiempo alargó la expectativa de vida 20 años (cuando antes la tercera edad era a los 70 años, ahora se habla de una cuarta a los 90), “de la mano de la medicina preventiva y la curativa”.

 

 

[Audio:https://delete-info-341-dev.local/wp-content/uploads/2015/03/Kliksberg2.mp3]

 

 

“El avance de la ciencia y la tecnología es una esperanza para el género humano –explicó, y prosiguió-: el avance actual no tiene parangón en toda la Historia de la Humanidad. En los últimos 20 años ha habido rupturas epistemológicas, cambios de paradigmas, en muchísimas áreas de la investigación científica sobre temas que desembocan finalmente en la producción, en tocar las fronteras de cosas que no entraban en la visión de ninguno de los mayores escritores de ciencia ficción.

 

“Son buenas noticias para el género humano, que las fronteras actuales del conocimiento de la ciencia y la tecnología aplicadas no eran soñadas siquiera por la ciencia ficción”, señala, antes de dar la estocada: “pero por el otro lado hay grandes retrocesos porque importa mucho no sólo como se produce una innovación tecnológica, (o sea su secreto, el know how), sino los procesos económicos en derredor de esa innovación tecnológica; importa el tipo de mercado económico en el que se desarrolla”.

 

 

Ética ante la desigualdad

 

“Mis claves de razonamiento arrancan en la ética y terminan en la ética, porque cuando uno enfoca la realidad agregando a todas las otras disciplinas, como un lente central evalúo si esto es bueno o no es bueno para la gente”, alega el economista, y se ocupa de atender a sus colegas más conservadores, al decir que “el problema que tiene la economía ortodoxa es que nunca cumple lo que vaticina, y no funciona porque cuando hay mucha desigualdad, todo funciona mal. Y más si los que deberían reinvertir invierten una pequeña fracción y se vuelcan en la especulación financiera”, destaca.

 

Kliksberg parece decir que si no entienden la ética que al menos lo entiendan desde la postura de una rentabilidad imposible y un peligro latente por no reparar en la desigualdad.

 

 

 

Basado en un informe de Oxfam International -una ONG de trayectoria, dedicada a la lucha contra la pobreza y respetada mundialmente-, el economista y pensador argentino repasó cifras alarmantes sobre la desigualdad en el mundo: “En 2014 el uno por ciento más rico era dueño del 48 por ciento de la riqueza del mundo. El 99 por ciento restante de la población solo tenía el 52 por ciento, y asimismo al interior de esa porción, el 20 por ciento más rico tenía el 46,5 por ciento de ese 52. En resumen, el 80 por ciento de los habitantes del planeta sólo dispone de un 5,5 por ciento del patrimonio mundial total”.

 

Si eso fuera todo, alcanzaría para inscribir esto en el escándalo ético del que suele hablar Kliksberg. Pero hay más: las cifras –tomadas por Oxfam pasa su informe de la nómina sobre riqueza del Credit Suisse Bank donde están los ahorros de los ricos más ricos del planeta, que reflejan que la progresión de esa concentración de la riqueza es tan contundente como indignante: “en 2010 –dice Kliksberg-, 388 ultramillonarios tenían algo más que lo que tenían 3600 millones de personas (la mitad de la población de todo el mundo); mientras que en 2011 ese grupo de elite estaba compuesto por 177 ultra ricos, en 2012 pasaron a ser 159. Y ya en 2013 fueron apenas 92, para terminar siendo en 2014 sólo 80 personas”, detalló el asesor de la ONU.

 

“El pronóstico del estudio es simple: si no se cambian estas tendencias, ese uno por ciento más rico en el 2016 va a tener no el 48 por ciento de las riquezas del planeta, sino el 57 por ciento…” sentenció el economista. O sea que 80 personas tendrán más que la suma de 3.600 millones de personas.

 

 

Total
0
Shares
Noticas Relacionadas