¿Se puede pensar la felicidad? ¿Se puede hablar de ella? “Un niño no pensaría la felicidad. La infancia es otra cosa, conoce de otro modo” es la frase que se leyó por doquier durante el Congreso de los Chicos en la provincia de Santa Fe. Pero, en definitiva, ¿qué es la felicidad?
A lo largo de la historia, cientos de pensadores se lo han preguntado. Platón niega que la felicidad consista en el placer y, en cambio, la considera relacionada con la virtud. Decía que los felices son tales por la posesión de la justicia y de la temperancia.
Para Aristóteles es el bien supremo y rechaza la idea que la riqueza pueda serlo, pues es un medio para conseguir placeres o bien para conseguir honores, pero reconoce que existen personas que convierten a las riquezas en su centro de atención y las aleja de la verdadera felicidad.
Luego de siglos de relacionar a la felicidad con la idea de Dios, en la Modernidad, vuelve a relacionársela con la idea de placer. Por un lado, Locke dice que la felicidad es, en su grado máximo, el más grande placer de que seamos capaces y, por otro, Leibniz la define como un placer duradero, lo que no podría suceder sin un progreso continuo hacia nuevos placeres.
Hoy por hoy, en la posmodernidad con sus implícitas ideas de consumismo y cultura de la imagen, la felicidad pareciera ligarse al tener objetos y cosas. Sin embargo, en este Congreso, los niños pensaron y cuestionaron las representaciones que subyacen acerca de este tema y pudieron hasta escribir un preámbulo, una declaración acerca de lo que ellos creen que es la felicidad.
También los grandes, esto es, filósofos, artistas, poetas, deportistas, invitados en el marco del Congreso, respondieron acerca de la felicidad o, al menos, intentaron hacerlo, cada uno desde su historia de vida. L. Bernardi, un deportista invitado, sabiendo que le hablaba a futuros profesores de Educación Física (el panel se realizó en el ISEF N°11) señaló que, a la hora de hablar de los valores, Claudio Vivas, el ayudante de campo de Marcelo Bielsa, fue una persona muy importante en su vida porque le enseñó el respeto por el otro, por el grupo. No es tema menor sabiendo que era muy jovencito cuando transitaba las inferiores de Newell. Guillermo Coria, tenista destacado, lejos de pensar el mundo del circuito mundial de tenis como una vida llena de fama y de hoteles cinco estrellas, aseguró que se aprende mucho más cuando se está abajo que arriba, remarcando muchos fracasos en su vida, donde la pasó muy mal. A su vez, destacó la importancia de la educación, de terminar la escuela, y de tener una meta clara, ideas más que rescatables en un panel que escuchaban unos 500 jóvenes, futuros docentes.
Benjamín Ávila, realizador del film Infancia clandestina explicaba y demostraba, con su propia vida reflejada en la película, que la felicidad también era una posibilidad de vida en el medio del horror, que los festejos, las risas y las mesas compartidas eran parte de los rituales y del amor familiar.
También Darío Sztajnszrajber, en su obra Desencajados, Filosofía + música, reflexionaba acerca de la felicidad. Filosofando, tal como es su metier, se cuestionaba ¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste? No buscando una respuesta ni encontrando una certeza, sino la última vez que te escapaste de lo cotidiano y te detuviste. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo porque sí? No porque te convenía, ni lo necesitabas o, incluso, porque lo querías, sino porque sí. ¿Cuándo fue la última vez que recordaste? No cuando vence la factura de gas o la fecha de un examen, sino que te recordaste en una trama, como una huella, como parte de un relato en el que te ves inmerso, como el deseo de querer seguir narrándote. (…) ¿Cuándo fue la última vez que preferiste la nada al ser, un olor a un concepto, un insomnio a un ansiolítico, un árbol viejo a un ascensor? ¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste? insistía el filósofo, intentando hacer “romper” al espectador su monótona cotidianeidad.
Qué es la felicidad, no se puede responder conceptualmente. Como señala Z. Bauman en “Qué hay de malo en la felicidad”, vivimos en la incertidumbre y buscamos constantemente escapar de ella; esto explicaría, según el filósofo, por qué la felicidad completa, duradera y verdadera siempre será un horizonte que se aleja cada vez que nos acercamos a él.
… Recordarnos en una trama, sentir el olor a tierra mojada, hacer algo porque sí, pasear por el río, tomar un mate entre amigos, recordar el abrazo de la abuela Olga; quizás esa sea la fórmula, sólo hay que probarla…
(*) Carina Cabo es doctoranda y profesora en Ciencias de la Educación.
Profesora en Filosofía, Psicología y Pedagogía. Diplomada y especialista en Gestión Educativa.
Asidua colaboradora en Info341.com Para conocer más sobre su trabajo: www.carinacabo.com.ar