Intentaré escribir acerca de la libertad desde un enfoque más bien “técnico”, sin entrar en debates sociológicos o ideológicos. Además, la vincularé con la productividad, que suele ser un tema relacionado a las organizaciones más que a “la vida común y corriente”.
Existen muchísimos modelos para relevar, estudiar, mejorar y controlar la productividad de los procesos en la industria y en empresas de servicios. ¿Podemos modelizar nuestra rutina como un proceso? Yo creo que sí. Vamos a un ejemplo: Solemos manejar un calendario parecido al común de la gente. Nos levantamos a la mañana (de 6:30 a 9:00), almorzamos al mediodía (de 12:00 a 15:00) y cenamos a la noche (de 21:00 a 23:00). Entre esos períodos de tiempo estudiamos, trabajamos, divagamos, hacemos sociales y obviamente, dormimos. De esta forma, podemos ir identificando los rangos de tiempos que disponemos para hacer cosas.
Una vez definidos los rangos de tiempo, propongo que revisemos lo que sucede realmente y lo que nos gustaría que suceda: “Me quedé dormido y se me acortó la mañana“. “Estuve esperando que me atiendan y perdí el almuerzo“. “Al final, me acosté a las 2 y 1/2 de la madrugada porque no le pude ganar al Chelsea en el FIFA 2013“. Y así, montones de ejemplos más.
Vuelvo a la pregunta: ¿sucede lo que quisiéramos que suceda? Al tener más de una actividad, sean todas rentables o no, estamos obligados a organizarnos para que sucedan (todas las que podamos). Cualquier cambio de agenda, nos desestabilizará… y mucho. Podemos explicar a la productividad desde este lugar:
Productividad = [cantidad de cosas que hacemos / cantidad de recurso]
El recurso -que por lo general es el tiempo– es a la vez limitado, y la cantidad de cosas también. Pero: ¿Qué valor estoy agregando con la cantidad de cosas que hago? Puede que hagamos muchas cosas, pero en realidad lo que debemos preguntarnos es cuál de todas “nos sirven” a nosotros. ¡Incluso las tareas de colaboración y beneficencia “nos sirven”!
Ahora bien. No todos pueden disponer de una cantidad de recursos (tiempo) a voluntad. La mayoría tenemos que cumplir tiempos y responsabilidades que limitan la cantidad del recurso / tiempo. Y aquí aparece el tema de la libertad. La libertad es la capacidad que tenemos para obrar por nuestra propia voluntad. Es decir, usamos nuestro tiempo como queremos.
Si asociamos [libertad = mucho tiempo], y pensamos [libertad total = infinito], la ecuación quedaría:
Productividad = [cantidad de cosas / libertad total]
De esta manera, resultaría que la productividad es prácticamente cero, ya que dividimos por infinito. Entonces, la libertad es improductiva porque genera un espejismo de la vida.
No es mi intención dar una respuesta, ya que no la tengo. Pero sí quisiera dejar tres preguntas:
- ¿Debemos intentar hacernos más tiempo para hacer las cosas que queremos?
- ¿Debemos pensar mejor qué cosas queremos para aprovechar mejor el tiempo disponible?
- ¿Somos capaces de decidir qué tareas agregan valor y cuáles no?
(*) Ariel Goldvarg es fundador y director de la consultora Goldvarg Ingeniería. Hace años que mantiene su blog Innovolando, entre muchas otras cosas que podes conocer en su perfil. Desde julio de 2013 colabora como columnista de Info341.com