Según un informe de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), lo sufren amplias regiones de las provincias de Buenos Aires, La Pampa, el sur de Córdoba y de Santa Fe; allí se realiza el 25% de la agricultura y se encuentra el 26% del ganado vacuno del país.
Las inundaciones que sufre buena parte de la pampa húmeda afectan casi un tercio de la producción agropecuaria: concretamente, el 25% de la agricultura y el 26% del ganado vacuno del país.
Los datos se desprenden de un trabajo que acaba de terminar la Carbap a partir de un relevamiento de imágenes satelitales de la última semana y con datos de producción que realizó Pablo Ginestet, un experto que integra el consejo directivo de esa entidad.
El informe alerta que está comprometida una parte importante de la producción, de cara a la nueva campaña agrícola que empezará el mes próximo con el maíz y que continuará en octubre con la soja. En cuanto al trigo, por las inundaciones no se pudieron sembrar 150.000 hectáreas y hubo pérdidas superiores a las 80.000 hectáreas en lotes que ya estaban implantados, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
El trabajo de Carbap analizó una superficie de algo más de 21,7 millones de hectáreas, que abarcan gran parte de la provincia de Buenos Aires, los partidos del nordeste de La Pampa y los del sur de esa provincia que limitan con Buenos Aires, Córdoba y la provincia de Santa Fe.
La situación es dramática en la mayor parte de la denominada cuenca del Salado, desde la desembocadura de ese río en la bahía de Samborombón, atravesando toda esa región, hasta La Pampa y Córdoba. “Parte de esas zonas, como el partido de General Villegas, vienen en problemas desde hace más de 15 meses”, destaca el trabajo. Sobre el volumen de hectáreas analizadas, 5,5 millones están inundadas y/o anegadas. Es el 26% de la superficie de la región considerada.
Pero, además de lo que está bajo el agua o con serios problemas de anegamientos, el trabajo detectó también la superficie que no tiene piso, por estar altas las napas, y donde no se puede realizar ninguna clase de labor. En números, la superficie en esas condiciones suma 2,5 millones de hectáreas. De este modo, entre la superficie inundada y la que no tiene piso hay 8 millones de hectáreas afectadas.
En el último ciclo agrícola, en el área complicada se plantaron 7,2 millones de hectáreas con los cultivos de soja, girasol, maíz, trigo y cebada. Eso representó el 23% de la agricultura nacional y es ése justamente el porcentaje del área para agricultura que hoy tiene interrogantes de cara a la nueva campaña. “De continuar las precipitaciones por encima de la media, la situación se seguirá agravando. Si bien los pronósticos auguran un escenario de precipitaciones algo más bajas que lo normal, la situación actual no nos permite ser optimistas”, explicó Ginestet en el trabajo.
Considerando la superficie comprometida para la agricultura, agregó que la actual situación hídrica en el país “pone un gran manto de duda sobre la posibilidad de llevar a cabo esos cultivos este año”.
“En promedio, más del 25% de la producción agrícola nacional se encuentra en la zona afectada, siendo el maíz, con el 30% de la superficie potencial (1,47 millones de hectáreas), el que podría verse más perjudicado”, consigna el trabajo de Carbap.
Respecto de la ganadería, Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y Santa Fe reúnen 32,6 millones de cabezas vacunas. De ellas, en las zonas inundadas hay 14,1 millones de cabezas, el 43% de la hacienda de todas esas provincias o el 26% del rodeo nacional, que alcanza un total de 53,5 millones de cabezas.