El pasado fin de semana en todo el predio del Club Náutico de Melincué el grupo de niños “Los Tiburones del Paraná” vivieron una experiencia maravillosa en la Laguna de esa ciudad. Patricio Huerga, el entrenador de los chicos, comunicó que el evento parecía “un hormiguero pateado” y contó que fue otro éxito.
En la jornada estuvieron presentes las autoridades locales y provinciales como también el presidente comunal de Melincué, el intendente de la ciudad de Arroyo Seco, el secretario de Turismo de la provincia Martín Bulos, el de Deportes, la subsecretaria de Inclusión y el gobernador Antonio Bonfatti . Huerga describió: “Todos comenzaron a aplaudir y felicitar, varios con lágrimas en los ojos, al ver a estos gladiadores del agua atrevérsele a la laguna encrespada por un viento sur implacable que levantaba un oleaje considerable y que, según los propios protagonistas le puso emoción a la cosa”.
La previa
La primera jornada estuvo ligada al acampe, mateada, fogón y baile, mientras que “los tiburones” se habían ido a dormir con una inquietud, si el clima, corroborado a la madrugada del domingo con viento y lluvia podía suspender la maratón. Por la mañana, amén a lluvia y el viento, y decididos a realizar esa experiencia “como sea”, fue que las precipitaciones cesaron, se levantó el viento sur y todos al agua.
Hubo 6 pruebas diferentes para los más de 200 nadadores participantes, desde algunos metros para los bebés debutantes hasta los 6 km de los más grandes, largando desde el viejo hotel, postal y símbolo de Melincué. “Todos pudieron nadar y demostrar lo que saben”, sostuvo Huerga en un comunicado a los medios.
Sobre las perlitas que hubo en ambas jornadas, Huerga comentó: “Fue emocionante ver al grupo de adultos con y sin discapacidad que después de haber nadado cerca de tres horas ininterrumpidas, cruzando prácticamente la laguna, al tocar lo playo se pararon y, abrazados, llegaron caminando. Emocionante”. Y también relató que los bebés, que se movían como “anguilas”, mostraron que ellos también quieren su lugar en estos desafíos.
Por otro lado, los nadadores en sillas de rueda que, dejando su herramienta de traslado en la orilla, en brazo de sus profesores, se adentraban lentamente hasta verles apenas la cabeza. En una de las pruebas, mirando desde la laguna a la llegada, pudimos divisar no solamente la multitud que acompañaba y las banderas flameando, sino una decena de sillas vacías que esperaban a sus dueños que llegaran de la travesía. Lástima no haber tenido una cámara para esa foto, hubiese sido impresionante.
Los familiares
Aunque “Los Tiburones” es un proyecto colectivo y en el que están involucradas personas con discapacidad y sus familias, el entrenador a cargo del grupo de los chicos expresó que “bastaba echar un vistazo para ver aquí y allá papás, mamás, tíos, abuelos, todos colaborando”.

