Buscando el diseño sustentable, una joven empresa apostó a la eco-diseño y lanzó sus productos. Una tendencia en aumento en productos para uso personal que van desde bicicleta hasta viviendas.
“Todavía no están a la venta”, cuenta la diseñadora industrial Romina Schejtman. Luego de hacer un taller en el Centro Metropolitano de Diseño sobre los usos del bambú, material sustentable si los hay, Romina se postuló para el Programa de Apoyo a la Actividad Emprendedora de la Nación y al programa IncuBA de la Ciudad de Buenos Aires y ganó ambos incentivos. Con ellos está desarrollando sus primeros anteojos de bambú y su empresa, Boo Visión a largo plazo.
Schejtman también lanzó su empresa a través de Facebook y allí cuenta que los anteojos son creados a partir de materiales no convencionales y de carácter natural y renovable. Además aclara que la producción es local, apostando fuerte a la creación y generación de valor a nivel regional.
Otras opciones locales
Nicolás Masuelli es alumno de Ingeniería Industrial y, a fin de generar alternativas de transporte sostenibles, desarrolló una bicicleta de bambú. Transporte ecológico, vehículos eficientes y estéticos construidos en material renovable, la fabricación de bicicletas de bambú crece en el mundo. Para este estudiante de la UNR, se trata de utilizar la técnica para empezar a combatir la miseria y la injusticia, desde la planificación y la ejecución de proyectos concretos. El trabajo de Nicolás trasciende la fabricación de las bicicletas e intenta enmarcarse en proyecto social: bicicletas de uso público, 100% reciclables, que apunten a mejorar el entorno con su producción y uso.
“Hacía mucho que no andaba en bicicleta y había olvidado el placer de andar sólo para pasear. La cuestión es que me puse a estudiar bien el tema. Tenía que ser una bici por sobre todo cómoda, para que pasear fuera placentero. Pero también quise que tuviera una posición de manejo adecuada con respecto al tráfico urbano. Me refiero a frenar en los semáforos y esas cosas. Y también era necesario que tuviera suficiente resistencia”, cuenta sobre el inicio de su proyecto.
Y sobre el material utilizado, agrega: “Por otro lado, ya hacía un tiempo que venía estudiando asombrado las características del bambú, que tiene unas propiedades mecánicas sobresalientes. Luego vi algunas en Internet, que siempre está presente a la hora de frustrarnos los sueños de inventor. La cuestión es que haciéndola con bambú pude darle algo de identidad a la bici. Y además el andar es mucho mas amortiguado, y es más liviana y resistente que una de metal, por más que el sentido común de mucha gente indique que no es así”.
Viviendas ecológicas y de bajo costo
El bambú tiene múltiples usos en la construcción, desde las vigas y las paredes exteriores, hasta los tabiques interiores, las cañerías y las tejas. Todo puede construirse con bambú. Las paredes internas, de bambú trenzado. Las paredes exteriores, de los troncos más gruesos. Las cañerías, de los más finos. Las tejas, de troncos de bambú partidos por la mitad. Para darle mayor consistencia, el bambú se puede repellar y la apariencia será la de cualquier vivienda levantada con materiales convencionales.
El bambú tiene algunas ventajas. Su flexibilidad lo hace antisísmico. Ya hay experiencias. En Costa Rica, durante el terremoto en Puerto Limón de 1991, las únicas viviendas que resistieron fueron las construidas con bambú. Hasta ese momento, los costarricenses miraban con desconfianza las viviendas de bambú, pero a partir de ese momento, el interés por ellas se incrementó significativamente.
Otra ventaja más: las viviendas de bambú aíslan del frío, del calor y del ruido por las cámaras de aire que forman los troncos de bambú. Los bambúes también se utilizan para hacer paneles prefabricados, que resultan más resistentes, flexibles y livianos que los convencionales. En zonas sísmicas son muy aconsejables porque es muy difícil que una vivienda llegue a desplomarse por fuerte que sea el terremoto y porque si esto llegase a ocurrir, la ligereza del material evitará las pérdidas humanas.
Y una ventaja decisiva: su costo. La construcción convencional, para alcanzar un aspecto presentable, requiere de una inversión que oscila entre los 250-350 dólares por cada metro cuadrado construido. Para alcanzar el mismo buen aspecto, el bambú sólo requiere entre 75-100 dólares por metro cuadrado.

