El Ejecutivo aumentó cerca de un 10 por ciento las fiscalizaciones a bares, restaurantes y toda la actividad económica en general pero las actas por infracciones se mantuvieron estables. Incluso las faltas graves que derivan en clausuras bajaron en los últimos dos años. “El nivel de cumplimiento de la normativa vigente es alto en todos los comercios y locales habilitados en Rosario”, remarcó el secretario de Control y Convivencia Ciudadana, Guillermo Turrin.
“De ninguna manera hay alguna persecución contra los bares y restaurantes. Lo que hacemos desde el Ejecutivo es llevar adelante las inspecciones en el marco de las normas que sanciona el Concejo”, sostuvo el Secretario de Control, Guillermo Turrin.
“Hace tiempo —continuó— que venimos trabajando de manera mancomunada con los empresarios del rubro, ya que esta es una actividad muy cíclica que a veces cuesta mantener en pie algunos emprendimientos. Pero los empresarios de la ciudad son muy respetuosos de la normativa vigente“.
El funcionario explicó que los agentes que dependen de su repartición lo que hacen es “un desdoblamiento en las inspecciones. En algún momento del día cuando la actividad económica decrece aumentamos las fiscalizaciones y en momentos donde tienen mayor afluencia de público se constata fundamentalmente medidas de seguridad, higiene y salubridad básicas”.
En ese sentido, Turrin destacó que la Intendencia viene “detectando un alto grado de cumplimiento de la norma. En 2016 se hicieron 32 mil inspecciones en todos los rubros económicos incluido el gastronómico y en 2017 unas 35 mil. La variación de actas de infracción no ha sido significativa pese al incremento de los controles”.
(Fuente: La Capital)