La capital mendocina como la ciudad más importante de Santa Fe pueden convertirse en dos puntos turísticos a tener en cuenta a la hora de pensar en cortar el verano argentino y aprovechar las ofertas que proponen estos destinos.
Mendoza, la tierra del sol y el buen vino, se ha transformado en uno de los principales atractivos turísticos de los argentinos máallá del invierno. Siendo una de las ciudades más imponente de la región de Cuyo, está ubicada en el corazón de la zona vitivinícola argentina, y es famosa por su Malbec y otros varietales. Sus distintas bodegas ofrecen degustaciones y visitas guiadas.
Con una interesante y variada oferta, los hoteles en Mendoza ya están preparados para recibir a cientos de miles de turistas, tanto argentinos como de otras nacionalidades, quienes pueden recorrer las calles amplias y frondosas rodeadas de edificios modernos y art déco, las pequeñas plazas más pequeñas que rodean la Plaza Independencia, o el sitio del Museo Municipal de Arte Moderno subterráneo, que exhibe arte moderno y contemporáneo.
Si bien es una temporada que aun necesita desarrollo, las opciones de verano en Rosario vienen en crecimiento. Con el Río Paraná de testigo, repleta de actividades culturales y de distintos planes para realizar, la ciudad se posiciona como uno de los lugares más visitados en caso de escapadas más breves.
Más allá de la siempre excelente oferta de hoteles en Rosario, desde hace unos años, la ciudad del centro este de Argentina se ha convertido en uno de los puntos gastronómicos por excelencia de todo el país, ya que tiene una variada carta, con pescados frescos, las mejores carnes rojas y bares muy competitivos, con la más variada propuesta en cervecerías artesanales.
El imponente Monumento a la Bandera –con su mirador-, el nuevo acuario, los picnics nocturnos y la Fiesta del Helado Artesanal se posicionan como las principales opciones para este febrero, además de la imperdible recorrida por el Paraná y sus principales paradores en las islas.

