Tips para evitar un secuestro virtual o robo de identidad

 En esta nota se muestran dos casos para conocer la mecánica del secuestro virtual, y algunas recomendaciones para proteger los datos personales ante el acecho de los delincuentes virtuales.

 

La rosarina Maira Sánchez escribió en su muro de Facebook para advertir a sus contactos: “Anoche me tocó pasar la del supuesto secuestro virtual (a mi hermano). No caímos. Parece que no, pero si no estás alerta podés ser una víctima más. Si coinciden con la información son segundos que te hacen pensar que puede ser cierto. Nos llevamos tremendo susto, hasta corroborar que mi hermano estaba bien. No viene mal mantener al tanto a las personas con las que vivís que esto puede suceder”.

 

Maira fue astuta, y descubrió a tiempo el engaño otros de que no existía tal secuestro, pero no se salvó del disgusto. Muchos otros son los que creen en la veracidad de los delincuentes y pagan sumas grandes de dinero en cuentas bancarias o depositan bolsas con sus valores en containers cercanos a sus hogares.

 

Desde hace algunos meses es creciente la cantidad de ciudadanos que pasan disgustos, algunos cayendo en la trampa de los secuestros virtuales. El mecanismo es el mismo: un llamado a altas horas de la noche, una voz dramatiza, dice ser un pariente cercano (tu hijo, tu sobrino, tu hermano), y luego el supuesto captor pide una paga por su liberación.

 

Lo que más asusta es que el delincuente posee información muy precisa de quienes caen en sus redes, información que probablemente haya encontrado en Internet, como número de cuil o cuit de la persona, profesión u oficio, estudios y dirección. Pero esto es posible revertir, utilizando de manera conciente las redes sociales, y tomando ciertos recaudos.

*

-Mami, hola, soy yo. Ayudáme, son como cinco tipos -. Tembló una voz en un tono casi imperceptible.

Eran las tres de la madrugada de un lunes. Alicia había cenado afuera con su hija, y ahora dormía en su casa cuando el llamado telefónico desde un número desconocido la despertó de un sobresalto.

-¡Lisa! ¿Estás bien?

-Hola Alicia, la tenemos a tu hija. Si pagás el rescate y no llamás a la cana no va a pasar nada.

El corazón de Alicia se aceleró y la sangre se le hizo hielo. Su joven hija, recién independizada, en manos de delincuentes vaya a saber en qué rincón de la ciudad.

-¡No le hagan nada a mi hija! ¡Lisa! Quiero hablar con mi hija -. Reclamó firme.

-No te preocupes que tu hija está bien. Sólo tenés que depositar dinero en una cuenta.

-¡Pero yo no tengo dinero en efectivo! ¡No llego ni a mil pesos! – dijo desesperada y a los gritos.

-Bueno tus joyas, danos tus joyas entonces.

-Tampoco tengo joyas, ¡por favor déjeme hablar con mi hija!

-Es que tu hija está muy golpeada en la cabeza, y le tajearon el cuello. Si no nos das la plata, te la matamos.

Tras un mar turbio de sensaciones y miedos, Alicia recobró la racionalidad y le cerraron los cabos:

1. Ella dejó a Lisa en su casa después de cenar; 2. El tipo primero dijo que ella estaba bien y ahora que está golpeada; 3. Su hija tiene características muy particulares: su nombre extraño y su pelo color caoba. Entonces preguntó:

-¿Y cómo se yo que tienen a mi hija? ¿Cómo se llama? ¿Cómo es físicamente?

-Se llama Jésica -. Titubeó la voz.

El alma de Alicia le volvió al cuerpo. Era una estafa. Mientras tanto, en su nuevo departamento, Lisa dormía profundamente.

*

En el momento de la llamada, es importante no desesperar, escuchar atentamente los datos que mencionan, mantener la calma, para discernir las posibilidades y entender que probablemente se trate de una mentira. Pero hay formas de prevenir de ser víctima de esta clase de estafas y de otras, filtrando información personal de muchas maneras en Internet.

 

A modo de recomendación, el equipo técnico de la diputada Provincial del Frente para la Victoria, Aliza Damiani, elaboró una serie de recomendaciones para evitar filtrar información sensible:

 

1. Es fundamental realizar al menos una vez al mes, una búsqueda en Google con tu nombre y apellido para ver qué resultados muestra el buscador. En la mayoría de los casos sorprende la cantidad de páginas que muestran resultados que contienen, desde direcciones, teléfonos y hasta información financiera en algunos casos.

 

2. Limitar la visibilidad de nuestro perfil de Facebook, marcando todo el contenido que nosotros tenemos publicado solo para “amigos” de forma tal que cualquier persona que no sea amiga nuestra, no pueda ver absolutamente nada.

 

3. Evitar la publicación de mensajes que puedan dar a conocer hábitos o costumbres que puedan ser explotadas por los delincuentes. Un mal hábito seria publicar mensajes que revelen conductas relacionadas con un deporte que practicamos o lugares que frecuentamos de forma regular.

 

4. Aceptar sólo personas que conocemos en la vida real, y las personas que no conocemos colocarlas en listas personalizadas en donde no puedan ver ningún tipo de información/fotos que puedan dar cuenta de nuestro estilo de vida.

Teniendo en cuenta estos consejos los ciudadanos contribuyen a mejorar su privacidad y brindar la menor cantidad de información posible a personas que puedan utilizar esta misma con fines delictivos.

 

 

Fuente: Punto Biz
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