La crecida del río Paraná impulsó a los productores, en especial de San Javier y Garay, a trasladar los animales a campos altos.
El exceso hídrico trae aparejado la escasez de alimentos y suele exigir el traslado de los animales hacia terrenos más altos, dos variables que perjudican el estado corporal del ganado y pueden significar pérdidas económicas.
En este sentido, Jorge Pane –médico veterinario y jefe del INTA San Javier, Santa Fe– aseguró que la ganadería en la zona “está complicada” por la crecida del río Paraná y puntualizó que “casi el 80 % de los animales fueron trasladados hacia la parte alta del continente”.
A su vez, advirtió sobre la escasez de forrajes, propios de invierno, por lo que estima que “los campos no van a tener pasturas suficientes para alimentar la cantidad de ganado que debe ingresar al continente, sobre todo en los Departamentos San Javier y Garay”.