Habrá un aumento de 20% del salario piso para tributar; será de $ 6938 para solteros y de $ 9597 para casados con dos hijos; no se modificaba desde 2011; los haberes suben en marzo 15,18%.
La presidenta Cristina Fernández anunció ayer un aumento de 20% del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias. Así, deberán tributar este año los que ganan desde 6938,70 pesos netos por mes si se trata de solteros, en tanto que los casados con dos hijos sufrirán descuentos si su ingreso neto mensual promedio supera los $ 9597,60. En el mismo acto en la Casa Rosada, que fue transmitido por cadena nacional, eufórica anunció que en marzo subirán 15,18% los haberes jubilatorios, con lo cual el mínimo mensual (bruto) se elevará a 2165 pesos.
El cambio en el impuesto a las ganancias produce que, en la práctica, todos los afectados vean disminuida la carga fiscal que habrían tenido en caso de no mediar modificaciones. Se estima que el aumento del mínimo no imponible regirá a partir de los salarios de este mes, ya que el impuesto es de cálculo anual, más allá de las retenciones que mensualmente deben hacer las empresas.
Sin embargo, el nivel de aumento de las deducciones (del que se deriva el incremento de los salarios alcanzados) está muy por debajo de lo que reclamaban los sindicatos -ayer hubo muy pocos dirigentes gremiales en el acto y llamó especialmente la atención la ausencia de Antonio Caló , líder de la CGT alineada con el Gobierno- y de lo que diferentes estudios privados advertían que debería subir para que se mantuviera el poder adquisitivo de los salarios.
El anuncio de ayer no evita que se eleve la presión tributaria, ya que el año pasado el Gobierno no elevó el mínimo no imponible del tributo. Como los salarios nominales subieron en 2012, tratando de compensar la inflación -según las estimaciones privadas llegó a 25,6% anual-, la carga impositiva sufrió un incremento real.
Además, la presión se eleva por la falta de actualización, en los últimos años, de los montos tope de ingresos que definen que una persona quede alcanzada por una u otra alícuota dentro de una escala que fija la ley. Esto significa que una suba salarial nominal puede hacer saltar de escalón a un trabajador, que entonces tendrá sus ingresos sujetos a una tasa de imposición mayor.
El presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Luis Daniel Rubeo, saludó la decisión de la Presidenta y expresó: “Es más que claro que este proyecto nacional tiene como prioridad al trabajador y una vez más lo demuestra aumentando el mínimo no imponible en un 20 por ciento y con el anuncio del aumento en más del 15 por ciento de las jubilaciones y pensiones”.
Rubeo remarc: “Hoy tenemos un gobierno nacional que entiende la importancia del trabajo y de la estabilidad de la fuente laborar y lo demuestra al llevar adelante importantes decisiones políticas para sostener e incrementar el mercado interno y los niveles de producción”, y agregó: “Con este nuevo tope, de $ 8.360 para los trabajadores solteros y $11.563 para los trabajadores casados con dos hijos, queda exceptuado de este impuesto más del 82 por ciento de los trabajadores argentinos”.
Al hacer el anuncio, la Presidenta señaló que “el 82,52 por ciento de los asalariados” no van a pagar el impuesto a las ganancias. Y dijo que debería cambiarse el nombre del tributo, para utilizar la frase “impuesto a los altos ingresos” en lugar de “impuesto a las ganancias”. En su discurso dio cifras de los salarios brutos que quedarán alcanzados (mencionó que será de $ 8360 para los solteros y $ 11.563 para quienes tienen cargas de familia). Sin embargo, la definición siempre se dio en sueldos netos, ya que el ingreso imponible tiene ya descontados los aportes a la jubilación y al sistema de salud.
La medida anunciada tiene efectos que se podrían ejemplificar de la siguiente manera: un trabajador bajo relación de dependencia, soltero y sin carga alguna para deducir, con un salario de $ 8000 mensuales, habría tributado este año, de no mediar cambios, un total de $ 3978,1 en todo el año. Ahora tendrá descuentos por $ 1431,6. Así, medida sobre su ingreso neto la tasa efectiva pasa del 3,8 al 1,4 por ciento.
Sin embargo, si ése es el sueldo promedio para este año y se considera que tendrá un aumento de 25% (en línea con la inflación esperada y los reclamos gremiales), podría asignarse a esta persona un sueldo de $ 6400 para 2012, que sería el equivalente en poder de compra al estimado para este año. Con ese nivel de ingresos, en 2012 tributó $ 722,9, una tasa de 0,9% sobre su ingreso neto.
Para un casado con dos hijos menores y un sueldo de $ 12.000, la carga estimada para 2013 disminuye de $ 9267,4 (con ausencia de ajustes) a $ 4484,6 (considerando el anuncio de ayer de 20%), con un descuento que cae de 5,9 a 2,9% del ingreso neto. Sin embargo, un salario de similar poder adquisitivo para 2012 tuvo una carga de 1,9%, con un descuento de $ 2458,10 en el año.
Los ejemplos consideran el nivel de inflación proyectada para este año. Pero lo cierto es que en 2012 ya se dio un incremento de la tasa de imposición por falta de ajustes del esquema. Y ese efecto ya no se corrige. Por eso, aun cuando no existiera inflación este año, la presión sería mayor que en, por ejemplo, 2011.