Hace algunos años que las excursiones interespaciales para fines no científicos son un hecho. Por el momento sólo los disfrutaron empresarios de primera línea y famosos. Sin embargo, el objetivo de las empresas es que sea, a largo plazo, un viaje turístico alcanzable para todos los públicos.
Con siglos de haber entendido que no somos el centro del universo, el ser humano parece haber puesto manos a la obra en el sueño de conocer qué hay mas allá del planeta tierra. Por el momento, se alcanzó solo la orilla del vasto universo de ahí afuera.
Las principales compañías que impulsan los viajes fuera de la órbita terrestre son: SpaceX, creada por Elon Musk el cofundador de PayPal, Blue Origin de Jeff Bezos CEO de Amazon y Virgin Galactic.
En Latinoamérica, y en Argentina específicamente, ya hay una empresa que comercializa los viajes de la empresa del cofundador de PayPal. La compañía es AV Business & Communications, que ofrece estos viajes a “empresas que quieran motivar a clientes o empleados, a acciones promocionales, concursos de ventas, programas de televisión y eventos especiales, entre otras posibilidades” según informa su página web.
Un rato afuera del mundo
Técnicamente, un avión comercial común viaja entre 10 a 12kms de altura. Por eso se denomina viaje interespacial a cualquier vuelo que supere esa altura. Por ejemplo, a bordo del Space Ship Two de Virgin Galactic se superan los 100 kms por fuera de la superficie terrestre.
Pero un viaje interespacial no es lo mismo que un viaje interplanetario. Éstos se caracterizan por ser mucho mas largos ya que superan la órbita de la tierra y su satélite, la luna. Tampoco se trata de un viaje interestelar, que son los que ocurrirían cuando se abandone nuestro sistema solar, experiencia aún no realizada por ningún ser humano ya que la tecnología desarrollada hasta el momento no lo permite.
Más que de viaje, lo correcto seria hablar de “tour por el espacio” ya que el recorrido dura aproximadamente dos horas. El lanzamiento, la experiencia en la ausencia de gravedad de aproximadamente 5 minutos de duración, avistaje de la tierra de entre 60 a 100 kms de distancia y la vuelta hasta el aterrizaje. Todo el recorrido a una velocidad de unos 4000 kms por hora.
Debido al reducido tamaño de las naves, éstas pueden llevar a bordo hasta 6 pasajeros como máximo, por eso hay una larga lista de espera que según Virgin Galactic es de mas de 700 aventurados.
Claro que vivir esta experiencia, por ahora es sólo para los privilegiados que puedan pagar miles de dólares. Los viajes están disponibles a cualquier persona mayor de 18 años y sin limite de edad, que pueda pagar estos montos pero además, que supere las pruebas físicas y psicológicas necesarias para afrontar el desafío de viajar fuera de la tierra. Quienes quieran realizar esta experiencia tendrán que soportar un peso de 3 a 4 veces mayor que su propio peso y someterse a las vueltas de una especie de centrifugadora que expondrá a su cuerpo a la ingravidez por primera vez.
Por el momento sólo hay dos bases en el mundo desde donde se hacen este tipo de vuelos. Una es en la isla caribeña Curazao y la otra en Los Angeles, Estados Unidos. Sin embargo desde la empresa SpaceX anunciaron que pronto se podrá hacer desde cualquier aeropuerto comercial ya que el despegue de sus naves es similar a cualquier avión y luego de unos minutos, en un punto determinado de altura, empieza el ascenso vertical hasta alcanzar la velocidad que supera la barrera de sonido.
Será que de alguna manera pertenecemos al cosmos, o tal vez tanta película sobre el misterioso universo nos llama a la curiosidad, o quizás la ambición imperialista no tiene fronteras, lo cierto es que la conquista del espacio exterior parece ser el punto máximo por la búsqueda por expandir el conocimiento humano. Así como dijo Arthur C. Clarke autor y co- guionista de 2001: Odisea en el espacio “Dondequiera que hay algo extraño, algo bello o nuevo la gente querrá verlo.”
Fuente: DonWeb