Una nueva generación de jóvenes emprendedores se instala con fuerza en Estados Unidos y Europa. Valoran más la libertad creativa que un trabajo seguro.
Catalogados como snobs, los hipsters fueron perdiendo vigencia, y la nueva tribu urbana ahora son los “yuccies”, una mezcla entre el yuppie y el hipster. La palabra, fue formada a partir del acrónimo de Young Urban Creatives (Creativos Jóvenes Urbanos).
En su mayoría, los Yuccies son millennials -nacidos a finales de los ochenta- que no quieren trabajar en grandes multinacionales como creativos o diseñadores gráficos sino que quieren ganar dinero -o quizás no tanto- preservando su autonomía creativa.
Los yuccies saben que no pretenden una estabilidad financiera. De esta manera son una especie de nuevos artesanos: jóvenes emprendedores que han vuelto a los oficios manuales: hacen talleres de alimentación probiótica o encuadernado, reparan bicicletas, cuidan huertas urbanas. Posiblemente los Yuccies no se harán ricos pero mantendrán su identidad siempre y cuando sean fieles a una concepción vital: “me merezco vivir de lo que me gusta”.
Por lo tanto, dejar un puesto en una empresa multinacional a cambio de emprender una propia marca de cerveza, por ejemplo, sería propio de un yuccie. Además de tener cuenta el Instagram, de renegar de los tatuajes y piercings, entre otras cosas.
Algunas características
-Motivación al máximo
-Perciben la oficina como una pequeña esclavitud. Pedir vacaciones les parece tan absurdo como ver la publicidad de la televisión.
-Siguen la moda de forma casi instintiva.
-Tuvieron un blog
-Usan más Instagram que Twitter
-Dominan casi todas las redes sociales
-Hacen deporte, pero no son runners (aunque corran)
-La música la escuchan en Spotify
-Esperan la llegada de libros y revistas en papel, y sólo tocan el diario en casa de sus padres.
-No pisan un banco. Gestionan sus cuentas online y tiemblan ante la idea de pedir un préstamo
-Sin lujos, gastan todo lo que pueden en un ocio elegido como un vinilo