Haz lo que yo digo y no lo que yo hago

Hace un tiempo –y en un lapso muy corto- me topé con dos cosas muy interesantes que me inspiraron a reflexionar. Una es este artículo que Julián Gallo posteó en Facebook.

 

Básicamente dice que para quienes trabajan desde su casa, la productividad puede verse afectada debido a interrupciones, distracciones y finalmente impactar en la eficiencia. El autor también menciona que hay un efecto psicológico al “salir a trabajar”. Dejar la casa y entrar en el trabajo. Propone también la opción de hacer tu oficina en el patio de tu casa para mantener ambas cosas.

 

La otra inspiración que tuve fue el episodio 3 de Black Mirror (gracias a Gabriel Bortnik). Este episodio está situado en una realidad alternativa donde la mayoría de la gente tiene un “chip” implantado detrás de la oreja, que registra todo lo que hacen, ven o escuchan. Esto permite que los recuerdos puedan reproducirse ya sea delante de los ojos de la persona o en una pantalla, un proceso conocido como “revisar”.

 

Siempre pienso en lo que los gurúes o expertos (especialmente en tecnología o negocios) publican en los medios; ya sea en revistas especializadas, sus propios blogs o incluso desde una charla TED.

 

Me llama la atención la liviandad con la que un tema se introduce en la opinión pública, contando sólo el impacto y nunca el proceso.

 

Siendo ingeniero, me (pre)ocupo por entender la forma en que las nuevas tecnologías y procesos se implementarán y cómo será (o debiera ser) el proceso de aprendizaje para que eso suceda. Considero un grave error extrapolar lo que sucede en un equipo de trabajo del Sillicon Valley al resto de la humanidad.

 

Ejemplo

En muchos artículos –como el de las oficinas en casa- suelen contar como la empresa “Sillas Cómodas” logró mejorar su productividad un 200%, cambiando el material del relleno de los asientos. Otra historia puede ser la forma en que los genios de “Te miro y te vendo” pudieron desarrollar un producto que cambiará la vida de muchas personas. Y ya que estamos proyectando, no es tan difícil pensar –como en Black Mirror- que “en el futuro todos podremos registrar en un chip todo lo que vemos”.

 

Obviamente no es posible contar toda la historia de “Sillas Cómodas” o poder predecir qué sucedería si todo lo que vemos queda registrado, aunque la serie lo interpreta bastante bien.

 

Lo que sí es posible de evitar es el reduccionismo a la hora de concluir las historias. ¿Realmente piensan que por un simple hecho pueden cambiar y sostener una organización? ¿No creen que se confunde al lector (y a la opinión pública) poniendo en una única variable el éxito o el fracaso de un emprendimiento? ¿No sería “peligroso” que alguien tome esa variable para planificar su negocio sin considerar el proceso de gestación, adopción e implementación? ¿Por qué todo tiende a ser plug and play?

 

Sería interesante comenzar a ver análisis disparados por estos eventos y crear escenarios en la cabeza de quienes escriben como de quienes leen los artículos. La innovación sin contexto es como el Diego (Maradona) en el Napoli. Jugaba solo.

 

 

(*) Ariel Goldvarg es fundador y director de la consultora Goldvarg Ingeniería.
Hace años que mantiene su blog Innovolando, entre muchas otras cosas.
Desde julio de 2013 colabora como columnista de Info341.com

 

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