Como cada jueves, tuvimos una nueva columna de Lucas Raspall en Rompecabezas. En “Un juguete llamado mente” de hoy, el especialista habló de la culpa.
“La culpa no es siempre mala, está bien que sintamos culpa”, es la frase que utiliza Raspall para abrir la columna, porque “desde la percepción de la culpa uno se puede dar cuenta de algo e intentar repararlo”.
El especialista, una vez presentado el lado beneficioso de la culpa, ahonda en el que trae más complicaciones. “Hay personas que son culposas, que tienden a culparse por cualquier cosa y a eso se le llama culpa patológica”, indicó.
Para describir a la culpa patológica hay que hablar de tres elementos: un acto causal, un momento de autoevaluación negativa acerca del acto y la aparición de la emoción.
A su vez, indica el especialista que la emoción “puede ser frustración o enojo, angustia, tristeza, vergüenza, un cortejo sintomático negativo: la culpa se siente muy mal”.
En el caso de la culpa patológica, en el primer eslabón, se repite el patrón de que “hay siempre una atribución interna de cualquier cosa que pase”, describe Raspall.
Acerca de las sensaciones posteriores, en el caso de la culpa patológica, “es tal la densidad de ese afecto negativo que no te podés liberar de tu cabeza de ideas y reproches que van a seguir viniendo y se imprimen como flashes que te señalan lo que hiciste mal”.
“La culpa patológica no para, carcome, se mete y anida adentro y desde las entrañas empieza a soltar todas esas emociones”, agrega el médico. A su vez, refiere a la obsesión del culposo que está todo el tiempo en esa sintonía.
El otro elemento importante para destacar es que “no tiene un fin de aprendizaje la culpa patológica”, señala.
Una de las principales consecuencias de la culpa es el efecto en la autoestima, la cual, según Raspall, “queda demolida” y agrega que “rápidamente se ven los efectos en el cuerpo”.
¿Cómo soltar una culpa que nos muerde?
Identificar la situación siendo lo más objetivo posible
Contrastar la propia mirada con lo que ofrece otro
Encontrar si en esa causa hubo una responsabilidad mía
Ver la responsabilidad es exclusivamente mía o no
Y en el momento de ver error, ver cuáles pueden ser las alternativas para que de verdad se puedan reparar los daños a quien corresponda.
Es absolutamente necesario tomar distancia de lo sucedido. Ya pasó.
Ser compasivo con uno mismo, no sólo con los demás.
Aprender cuando uno identifica a la culpa, conocer si tenemos cerca a una persona culpabilizadora.